Ejemplos ?
En nuestros días la disculpa no lo salvaba de ir a presidio, magüer barrunto que para prisión basta y sobra con la vida asaz trabajosa y aporreada que algunos arrastramos en este valle de lágrimas y pellejerías.
Ni yo ni el santo sacerdote que consignó en sus libros esta historia fuimos testigos de lo que pasaría a puerta cerrada; pero una criada, larga de lengua, contó en secreto al sacristán de la parroquia y a varias comadres del barrio, que fue como publicarlo en la Gaceta, que doña Elvira salió echando chispas, y que al llegar a su domicilio, sufrió tan horrible ataque de nervios que hubo necesidad de que la asistiesen médicos. Barrunto que por esta vez había resultado sin sentido el refrancito aquel que dice: «a olla que hierve, ninguna mosca se atreve».
Iba ya a declararse en favor de don Fernando la herencia, cuando una mañana, limpiando doña Catalina los cuadros que adornaban las paredes de su sala, descubrió en la juntura de un lienzo que representaba al Seráfico un legajo de papeles, y entre otros de importancia, encontró un testamento en toda regla, firmado por Heredia quince días antes de su trágica muerte. El capitán tendría algún barrunto de lo que iba a sucederle, y procedía recordando lo de hombre prevenido nunca fue vencido.
Don Pedro Mexía de Ovando se trasladó a Guanajuato, donde entiendo que murió en 1636, habiendo antes contraído matrimonio con la hija de un acaudalado mercader. Barrunto también que no volvió a escribir más prosa que la de los billetes amatorios a su novia, si es que para engatusar a la muchacha tuvo necesidad de gastar tinta, escarmentado como debió quedar con el recio peligro en que la pluma lo pusiera.
Pus, tiña, de mi madera sois, con toa esa fantesía; y el más o el menos de trapo, no le hace al casco tener los fondos mejores... Ni barrunto que de ayer acá vos haya caído denguna herencia de repente pa echarvos tanta guinda...
DON JUAN Paréceme, don Gonzalo, que llegar pronto no es malo: ya sabéis que es mi manía. Doquier que de diversión barrunto un ligero asomo, lo menos para ir me tomo un mes de anticipación.
Al primer barrunto que éste tuvo de que un cirineo lo ayudaba a cargar la cruz, encerró a su mujer en casita, rodeola de dueñas y rodrigones, prohibiola hasta la salida al templo en los días de precepto y forzola a que estuviese en el estrado mano sobre mano como mujer de escribano.
Simón, que desde el punto que dejó de ser dios le descontenta esta tierra de Troya, y tiene algún barrunto de que puede salirle mal la cuenta si llega a descubrirse la tramoya, quisiera abandonar tales regiones; mas entre tanto el sabio compañero, emprendió excavaciones, por comprobar las fábulas de Homero; y héteme aquí con nuevas detenciones.
Aquello se cae a pedazos, se muere de tristeza, todo es aire de pantano insalubre, todo es barrunto de una muerte próxima y sin gloria.
Echose a buscar al seductor; pero éste, al primer barrunto que tuvo de haberse descubierto el gatuperio, desapareció de Sevilla sin que alma viviente pudiera dar razón de su paradero.
Supongo que esos ingenios arreglistas habrán echado ya el ojo, y hasta las tijeras, al libro de Le capitaine Henriot. Veremos en qué transforman a don Fabricio. Ya me lo barrunto: suizo o napolitano. Yo le haría francés, y estaríamos en lo justo.
Entendido está que la Inquisición se echó sobre el último maravedí de la mazamorrera y que los terranovas la negaron obediencia y la destituyeron. Barrunto que entre ellos sería caso de vacancia la acusación de brujería.