Ejemplos ?
(Dios me saque con bien de las narices) tienen buen colorido, y aunque yo su medida no he medido, hablando por barruntos, calzará la nariz sus cinco puntos; que ya por descarnada y por la hechura tenía esta hermosura (si tengo de decillo) por narices el miércoles corvillo.
Pidióme que fuese su valedor y medianero; yo se lo ofrecí, porque, por los barruntos que él me dio de la pendencia, conocí que vos, señor, érades el dueño deste cintillo, que por liberalidad y cortesía vuestra quisistes que fuese mío; y, viendo que ninguno podía hacer vuestras partes mejor que yo, como ya he dicho, le ofrecí mi ayuda.
Por manera que solamente los barruntos de la existencia de un tesoro fueron causa de cinco muertes y de otras desventuras, quedando a la postre las cosas tan ignoradas y ocultas como estaban al principio, puesto que la señá Torcuata, única persona que ya sabía en el mundo la historia del fatal pergamino, guardóse muy bien de volver a mentarlo en toda su vida, por juzgar que todo aquello había sido obra del diablo y consecuencia necesaria del trato de su marido con los enemigos del Altar y del Trono.
Poldy tuvo entonces barruntos de que la cigüeña iba a emigrar y a volver sin duda al soñado palacio, a la ciudad oriental, al templo o a la quinta, donde el autor de los versos moraba.
En ese instante el locutor se encontraba comentando la serie de misteriosos crímenes acontecidos en la semana y de los cuales no se tenían barruntos de quiénes serían los delincuentes.
Un hombre tan avisado como el de Esquilache no necesitaba de más para comprender que se le había tendido una celada y que estaba en una casa que probablemente era por esa noche el cuartel general de los vicuñas, de cuya animosidad contra su persona tenía ya algunos barruntos.
Llegó á punto crudo el licenciado, cuando andaba el cipizape; metiólos en paz; mas á cada triquete andaban a mía sobre la tuya; y viendo el pelotero, llevósela el padre á su casa, porque no se metiese en dibuxos; y en llegando tris tras á la puerta, el viejo tenía barruntos de que un hermano de la mozuela, que no la quitaba pinta, y tenía muy malas manchas, enguizgaba el negocio, no quiso abrir.
Pablo Razzeto sale de la cárcel y se reencuentra con los padres de Alfonso. El barrio cuenta con nuevas pandillas enfrentadas al mismo estilo que "Los Barruntos" y "Los Machucas".
Tristeza del hombre (1953) El tiempo habitable (1964) De la noche a la mañana (1969) Barruntos (1976) Más claro que el agua (1977) Verdades como puños (1978) Palabra canaria (1978) Roto espejo de la memoria (1979) En las manos del volcán (1980) Balada del viento (1980) Furnias (1981) Los mitos habitados (1980) Tafuriaste (1990) Plenitud (1993) Ailanto (1994) Cantigas (2002) Antología poética (2004) Lo que allí dejé olvidado (2004) Juego de palabras (2007) Anaga aberrunto (2008) El lado oscuro del resplandor (2013)..
La historia gira en torno a dos grupos de barrio: "Los Machucas" y "Los Barruntos", quienes siempre están en constantes "peleas de barrio".
Alfonso se hace amigo de "Los Barruntos"...
Derrotero de Pío Baroja, Irún, Alberdania, 2000. Los barruntos de la botica, Pamplona, Gobierno de Navarra, 2000. Ensayo que acompaña la edición facsimil de El Coqueto don Sancho Sánchez, de Gabriel de Biurrun, y de Me dijo la virreina, fantasía histórica del mismo autor, preparada por Vicente Galbete Martinicorena, autor de las ilustraciones que acompañan a la edición del ensayo y del segundo de los títulos de Biurrun Última estación, Pamplona, Pamplona, Pamiela-Diario de Noticias, 2002.