barullo


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Sinónimos para barullo

Sinónimos para barullo

algarabía

Ejemplos ?
El pueblo acudió a las puertas de la Pregonería ganoso de dar fe del milagro, y tal fue el barullo, que el arzobispo se vio en el caso de otorgar permiso para que cualquier motilón pudiera penetrar en el santuario.
Esta vez parecía que la cosa iba de veras; pero al sacar el cuerpo de la iglesia de Santa Ana para conducirlo al cementerio, abrió tamaños ojos, y gritó: -A mí no me gustan bufonadas, ¡canejo! Los cargadores dejaron caer el cajón y se armó en la iglesia un barullo soberano.
Y podían expresar sus pensamientos y sentimientos tan bien como la propia señora de la casa; pero, claro está, sólo podía aplicarlo a un solo objeto a la vez; y era una suerte, pues de otro modo, ¡menudo barullo!
El padre Camacho llegó, como acostumbraba, aquella tarde al Cabildo, y encontró al alcalde y regidores entregados al regocijo y sin voluntad para atender al postulante. —¿Qué motiva, señores— preguntó el juandediano,— tanto barullo?
Allí, donde tanto había soñado con el triunfo, quería verla reflejada en aquel armario de espejo que tantas veces le había invitado a confiar en la explotación del físico. Nada más fácil, entre el barullo de la multitud que llenaba la casa, que eclipsarse un momento...
Cuentan de su merced que siendo mayordomo del gremio, en una fiesta costeada por los escribanos, a la mitad del sermón acertó a caer un gato desde la cornisa del templo, lo que perturbó al predicador y arremolinó al auditorio. Pero don Dimas restableció al punto la tranquilidad, gritando: -No hay motivo para barullo, caballeros.
El vigilante Fernández, que por una gran casualidad andaba por ahí en vez de sestear como de costumbre en algún boliche, al oír el barullo se había ido arrimando sin mucha gana de meterse con gente tan copetuda.
Si bien se hace la cuenta, los peruanos por ejemplo, resultaríamos á motín por barba. Siempre estamos listos para el barullo. Des- prevenidos nos cogerá un terremoto; pero un bochinche...
-Chico -díjome aquella encantadora, tornándose de pronto, la más salada limeña que vistió saya y manto-, chico mío, voy a presentarte a mis amigos, que reunidos aquí, me esperan para comer conmigo. ¡Cuánta envidia vas a darles cuando sepan que me salvaste la vida en aquel barullo infernal!...
Aprovechando de que el 29 de septiembre, fiesta de San Miguel Arcángel, era costumbre que indios y negros formasen comparsas, para las que amos y patrones les prestaban escopetas y sables, se proponían, a la vez que incendiar cuatro extremos de la ciudad y desbordar uno de los brazos del río, asesinar sorpresivamente en medio del barullo de las llamas y de la inundación al virrey y a todos los españoles.
Sentámonos a la mesa en tropel, y aquel desorden hizo que me colocase enfrente de la novia y pudiese estudiar con afán su rostro; pero nada advertí en él, más que el sencillo regocijo de una chiquilla salida del convento y que se divierte con el barullo y la novedad de la situación.
Emma estaba asomada a la ventana (se asomaba a menudo: la ventana, en provincias, sustituye a los teatros y al paseo) y se entretenía en observar el barullo de los patanes, cuando vio a un señor vestido de levita de terciopelo verde.