Ejemplos ?
¡A fe que se va añudando en ella gentil red barredera para pescar corazones! Otro, más humano, más basto y más modorro, viéndola andar tan ligera en el baile, le dijo: ¡A ello, hija, a ello!
Se enamoró hasta la coronilla de Visitación, gentil muchacha de veinte primaveras, con un palmito y un donaire y un aquel capaces de tentar al mismísimo general de los padres beletmitas, una cintura pulida y remonona de esas de mírame y no me toques, labios colorados como guindas, dientes como almendrucos, ojos como dos luceros y más matadores que espada y basto en el juego de tresillo o rocambor.
Me basto para hacer que se sostenga contra ambos esto, aunque sin yelmo venga.» Le dijo Orlando a Sacripante: «Un poco hazme merced, y el yelmo al loco presta, mientras su tema contumaz sofoco, pues nunca he visto otra como esta.» Y él respondió: «¿Quién fuera entonces loco?
Además que cuatro amurallados suponen cuatro cientos a cuerpo abierto, de donde concluyo que así en esto como en todo lo demás de esta historia se debe dar fe conforme a la razón más probable, que es considerar el que este libro leyere, como en todos los casos ya referidos y que adelante se contarán, han sido escritos por una pluma francesa en papel flamenco, y que yo como traductor, ni aumento ni disminuyo, porque me parece no habrá genio tan basto que deje de penetrar lo siniestro de esta historia cuando es menester oír noticias de los heroicos hechos de los españoles y contar los sucios y crueles modos de los piratas.
Solo y sin ti, aunque conmigo, me basto todo, narciso siempre que se desprende y se hunde al agua que lo revuelve hasta librarlo de feticheces donde me escombro...
Son como los de Fuente Ovejuna, todos van a una. A ese no se le puede echar agua caliente (porque el pedernal basto salta). A mí no me atan corto, que corto la soga.
Yo veía con cariño a aquel rudo viejo, y le oía con interés sus relaciones, así, todas cortadas, todas como de hombre basto, pero de pecho ingenuo.
¿Qué importa que a mi planta mal segura Aún falte tierra que estampar su sello, Y al carcomido escollo amenazando, Me estreche el mar en angustioso cerco? ¿No me basto a mi mismo?
Un grupo de gentes avanzaba a compás: mujeres de mantón, hombres de blusa. Se percibía el golpeo acompasado de las suelas del calzado basto sobre la tierra endurecida por la helada.
¿Quién en Castilla a un criado de mi casa se atrevió? Y si en tan justa ocasión no quisieren defender nuestros deudos su opinión, yo basto; que aunque mujer, soy, en efeto, Girón.
Era un hombre basto, de rostro grueso y sin ojos, cuya pesada panza se desplomaba sobre sus muslos, cuya piel estaba toda dorada e ilustrada, como por un tatuaje, con multitud de figurillas movedizas, que representaban las formas múltiples de la miseria universal Había hombrecillos macilentos que se colgaban voluntariamente de un clavo; había gnomos chicos y deformes, flacos, que pedían limosna más con los ojos suplicantes que con las manos trémulas, y también madres viejas con abortos agarrados a las tetas extenuadas, y otros muchos más había.
Si aquella amarillez y los sospiros, salidos sin licencia de su dueño, si aquel hondo silencio no han podido un sentimiento grande ni pequeño mover en vos que baste a convertiros a siquiera saber que soy nacido, baste ya haber sufrido tanto tiempo, a pesar de lo que basto, que a mí mismo contrasto, dándome a entender que mi flaqueza me tiene en la tristeza en que estoy puesto, y no lo que yo entiendo: así que con flaqueza me defiendo.