Ejemplos ?
5 Entonces vendrán los sacerdotes hijos de Leví, porque á ellos escogió Jehová tu Dios para que le sirvan, y para bendecir en nombre de Jehová; y por el dicho de ellos se determinará todo pleito y toda llaga.
Y si yo fuera hombre de extender las manos y bendecir, todas las cosas y el despertar de la vida proseguirían su rutina iluminada, pero impregnadas de mí: ¡Tan fuerte es la expansión de la mente en un hombre de verdad!
Pero lo mejor, allá en lo alto, era el Portal, especie de cueva tapizada de papel dorado, con el pesebre de plata lleno de pajuelitas de oro, y en él, de un grandor desproporcionado al resto de las figuras, el Niño echado y con la manita alzada para bendecir a unos pastores mucho más pequeños que él, que le traían, en ofrenda, borregos diminutos...
¿El que la ley ató sagrado nudo que se dignaron bendecir los cielos en tanta heroica lid desde los llanos que baña el Orinoco hasta el desnudo remoto Potosí, romperán celos indignos de patriotas y de hermanos?
Serra vivió de nuestra tierra al uso: yo, su memoria al bendecir, me acuso de no haberme atrevido en esta vida a sondar la alma grande que Dios puso en una carne por el mal roída: yo no le conocí; yo en tierra extraña le admiré y le aplaudí lejos de España.
Después, TERESA PEDRO. Hijos, el sacerdote que ha de bendecir vuestra unión, ya nos está esperando en la iglesia. Tanto mis deudos como los de Azagra me instan a que apresure la ceremonia; pero aun no ha fenecido el plazo que otorgué a don Diego.
Usté que tiene experencia profunda, y conocimiento, y en cada razonamiento el poder de una sentencia, Diga, si por desventura nos ha condenao el cielo a tener el desconsuelo de cair a la sepultura. Sin que logremos jamás bendecir a cualesquiera que a nuestros hijos siquiera les ponga su tierra en paz...
Una hora después, volvía con ella; en el cuarto se oían lamentos: la matrona se apeó y entró en él majestuosamente, cerrando sobre sí la puerta y dejando a Bacalao soñar en el patio con los nuevos deberes que le iban a corresponder. Medio azorado el pobre por tanta felicidad, no sabía muy bien si debía renegar de su suerte o bendecir al Cielo.
Allí estaban la Virgen, San José y el Niño que movía la manita como para bendecir a los rapazuelos que lo contemplábamos boquiabiertos, mientras la china Mónica, alentada por un vasito de orines del Niño, que así llamaba el pueblo a la dulcísima aloja o chicha morada con que los religiosos agasajaban a la concurrencia, cantaba: «A los niños formales Dios los bendice; y a los que no son buenos les da lombrices.
Después que plugo á Dios bendecir nuestra real casa asegurando la su cesión de ella con dichosa descendencia, la princesa de los Ursinos se encargó también de cuidar de un modo tierno y eficaz de la educación de nuestro carísimo y amado hijo el príncipe de Asturias, de lo cual se nota ya el fruto y progresos.
Al terminarse los responsos, cuando Fray Lope Castellar se volvía para bendecir a los fieles, alzáronse en tropel algunos mercenarios de mi escolta, apostados en la puerta durante la misa, y como gerifaltes cayeron sobre el presbiterio, apri-sionando a un mancebo arrodillado, que se revolvió bravamente al sentir sobre sus hombros tantas manos, y luchó encorvado y rugiente, hasta que vencido por el número, cayó sobre las gradas.
Todas las obras piadosas que practican los hombres devotos en los lugares de los mártires son beneficios que ilustran sus memorias, no sacrificios que se hacen a muertos como a dioses; y todos los que allí llevan sus comidas (aunque esto no lo hacen los mejores cristianos, y en las más partes no hay tal costumbre), con todo, los que lo ejecutan, en poniéndolas allí oran y las quitan, o para comerlas, o para distribuirlas entre los pobres y necesitados, pues sólo pretenden sacrificar y bendecir en aquel santo lugar su comida por los méritos de los mártires, en nombre del Señor verdadero de éstos.