bienaventuranza


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  • sustantivo

Sinónimos para bienaventuranza

gloria

Sinónimos

prosperidad

Ejemplos ?
De la saludable doctrina de la religión cristiana Quéjanse, pues, y murmuran los hombres perversos e ingratos y los que están más profunda y estrechamente oprimidos del maligno espíritu de que los sacan mediante el nombre de Jesucristo del infernal yugo y penosa compañía de estas impuras potestades, y de que los transfieren de la tenebrosa noche de la abominable impiedad a la luz de la saludable piedad v religión; danse por sentidos de que el pueblo acuda a las iglesias con una modesta concurrencia y con una distinción honesta de hombres y mujeres, adonde se les enseña cuánta razón es que vivan bien en la vida presente, para que después de ella merezcan vivir eternamente en la bienaventuranza...
Pero cuando, recuperada la salud, somos como ellos son, entonces, y en la fe, nos acercamos y unimos con ellos si creemos también y esperamos por su intercesión la bienaventuranza de Aquel que los hizo a ellos felices.
CAPITULO XX Que tan torpemente sirven las virtudes a la gloria humana como al deleite del cuerpo Acostumbran los filósofos, que Ponen fin de la bienaventuranza humana en la misma virtud...
Si hemos de creer que los espíritus que no perseveraron en la verdad participaron de aquella bienaventuranza que siempre tuvieron los santos ángeles desde su principio CAPITULO XII.
La voluntad y los órganos de la generación en el Paraíso CAPITULO XXV. De la verdadera bienaventuranza, la cual no se consigue en la vida temporal CAPITULO XXVI.
Si en la materia de poder alcanzar y merecer la bienaventuranza se debe creer en los ángeles, que piden ser reverenciados con el honor y culto que se debe a Dios, o a aquellos que mandan sirvamos santa y religiosamente, no a ellos, sino a Dios CAPITULO XVII.
Por cuanto entre la mayor parte de los filósofos gentiles suele decirse, comúnmente que los demonios, unos son buenos y otros malos; cuya opinión, ya sea también de los filósofos platónicos, ya sea de cualesquier otros, no es razón que la adoptemos sin examinarla escrupulosamente, porque no crea alguno que debe imitar a los demonios con espíritus buenos, y mientras por su mediación desea y procura alcanzar la amistad de los dioses, de todos los cuales cree que son buenos para poder vivir con ellos; después de su muerte, implicado y alucinado con los artificiosos engaños de los espíritus malignos, no vaya errado y descaminado del todo del verdadero Dios, con quien solamente, en quien y de quien consigue únicamente la bienaventuranza el alma humana...
Pero los hombres que participan de la gracia de Dios, ciudadanos de los santos ángeles que viven en la bienaventuranza, se vestirán los cuerpos espirituales de modo que ni pequen ya más ni se mueran, sino que gozarán de aquella inmortalidad que, como la de los ángeles, no pueda perderse con el pecado; quedándoles, con todo, la naturaleza de la carne, pero sin rastro de corruptibilidad o imperfección carnal.
Él vivir según la carne se debe entender no sólo de los vicios del cuerpo, sino también de los del alma Conviene, pues, examinar en primer lugar qué es vivir según la carne y qué según el espíritu; porque cualquiera que por vez primera oyese estas proposiciones, desconociendo o nov penetrando cómo se expresa la Sagrada Escritura, podría imaginar que los filósofos epicúreos son los que viven según la carne, dado que colocan el sumo bien y la bienaventuranza humana en la fruición del deleite corporal...
Que fue también doctrina de los platónicos que la verdadera bienaventuranza la de un solo Dios, ya sea a los ángeles, ya sea a los hombres; pero resta averiguar si los que ellos entienden que por esta misma bienaventuranza deben ser adorados, quieren que sacrifiquemos solamente a Dios o a ellos también CAPITULO II.
Que el Creador es loable en todos los modos y especies de la naturaleza CAPITULO VI. Cuál es la causa de la bienaventuranza de los ángeles buenos y de la miseria de los ángeles malos CAPITULO VII.
Esto, dice, es lo que suponen los poetas al formar dioses de tales demonios, ponerles nombre de dioses, y de éstos distribuir entre los hombres que ellos estiman los amigos y enemigos, con la desenfrenada licencia de su fingido verso, confesando por otra parte que los dioses están muy lejos de las condiciones de los demonios, así por razón del lugar celestial que ocupan como por la riqueza y abundancia de la bienaventuranza que poseen.