Ejemplos ?
El anciano pegaba con todas sus fuerzas como el Rey Negro de Freiligrath, hasta que llegó la culminación: se produjo un horrible crujido en el bombo, reventó la badana, todos estallaron en carcajadas, el estruendo se hizo inverosímil y a Iván Stepánovich le aligeraron de quinientos rublos de multa en favor de los músicos por haber roto el bombo.
Leo lo de mangas verdes y no lo borro porque me he propuesto escribir en estilo familiar y decir todo lo que siento, confesar mis debilidades y darme bombo siempre que lo merezca, como lo hacía J.
Y desde entonces, cuando veían que les suscitase una idea cómica -el bombo de la murga, el faldero de la brigadiera-, lo comparaban a don Atilano.
No inspiró lástima a los bromistas la actitud doliente del patriarca; lejos de eso, continuaron poniéndole la cabeza como un bombo, refiriéndole murmuraciones de vecindad y supuestos planes maquiavélicos de los librepensadores marinedinos, a fin de sorprender en malos pasos al mayor enemigo del liberalismo en Marineda: al eximio don Juan.
En esto salía yo ya, y al pasar por un pasillo me quedaba todavía que observar; tuve que hacer la vista gorda porque un mozo, creyendo que nadie le veía, estaba echando un poco de agua en una cafetera de leche, sin duda para quitarle la parte mantecosa, que siempre fastidia al paladar; y al tiempo de salir de un billar contiguo, que atravesé con mucha prisa por el humo del tabaco, la bulla y las malísimas trazas de los que pasan el día en dar tacazos a una bola al ronco y estrepitoso ruido del bombo...
n 1833 estábamos a partir de un confite con la Inglaterra y con los ingleses. Ellos proporcionaban fusiles a nosotros los insurgentes de América, y su prensa nos tocaba bombo.
Pero no se contenta con desacreditar a los literatos que aborrece. Les sigue la pista a los enemigos de aquellos a quien él aborrece y se complace en darles bombo.
Las tardes de los domingos, al armarse el bailoteo sobre el polvo de la carretera, la pareja de Adrián era Marina, y que nadie se la viniese a disputar; y al celebrarse la fiesta patronal, sentados juntos en la umbría de la tupida «fraga» -mientras la gaita y el bombo resonaban a lo lejos, doliente y quejumbrosa la primera, rimbombante y triunfador el segundo-, Marina y Adrián callaban como absortos en el gusto de allegarse, aletargados de puro bienestar.
La segunda mitad de la vida de la Constituyente se resume así: el 29 de enero confiesa que las fracciones burguesas monárquicas son los superiores naturales de la república por ella constituida; el 21 de marzo, que la violación de la Constitución es la realización de ésta; y el 11 de mayo, que la con tanto bombo pregonada alianza pasiva de la República Francesa con los pueblos que luchan por su libertad, significa su alianza activa con la contrarrevolución europea.
Vimos pasar la banda de músicos con sus bronces ensortijados y sonoros, el bombo iba delante dando atronadores compases, después en un caballo blanco, la artista Miss Blutner, con su ceñido talle, sus rosadas piernas, sus brazos desnudos y redondos.
Entregado éste y el cronómetro a la autoridad, declaró Cafetera, llamóse a Pipa y a Michero, cantaron todos de plano, y fueron al punto conducidos a la cárcel, de donde después de algunos meses de reclusión, salieron... a tirar del Bombo de la Carraca.
– ¡Música! ¡Algo que le vaya al bombo! La orquesta atacó una pieza estrepitosa, y aquel respetable anciano agarró los palillos y se puso a pegar con ellos, unas veces al compás y otras no.