bonito


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  • adjetivo

Sinónimos para bonito

Sinónimos para bonito

atún

Sinónimos

Ejemplos ?
Pues nuestro taimado CACOMIZTLE quiso demostrarle a la rana que si ella era muy buena en eso de la cantada, el era mucho mejor en aquello de la corrida. Así que le habló y le dijo: -Tú cantarás muy bonito, pero a mí no me ganas a correr.
¡Y si andan, que vengan! Se les hará un bonito recibimiento. Tres criados, el capellán, cuando vuelva, y yo; total, cinco hombres; armas cargadas de sobra...
Pos mil clarito que me dijo que ella no se podía comprometer a naíta conmigo, porque a ella quien le gusta es otro gachó, que, sigún dice ella, es más bonito de cara que el sol y más salao que las pesetas, y el cual hasta anoche no se ha aterminao a peirle una cita, que se la ha pedío pa esta noche, en la ventana.
-No, hombre, yo te he llamao pa decirte que tú eres er mozo más chipé der barrio, el más bonito, er más pinturero y er más afortunao con toítas las mujeres; que a la gachí que tú le pongas los puntos ya puée mandar por los Oleos, pues no le vale ni Santa Rita; que, además de los méritos que te dio el divé que es la bandera de tu amparo, tú tiées güenos comportamientos pa con tos los que te estiman, y tiées simpatía y tiées labia y tiées perfil, y tiées güenas ropas y lo único que te jace falta es un remontúa de chipé con una leontina de oro de chipé y en la leontina y como corgantes un sello y dos tumbagas.
¡Menudo brillo y menudo resplandor el nuestro!". Y de este modo se consumieron». -¡Qué cuento tan bonito! -dijo la Reina-. Me parece encontrarme en la cocina, entre los fósforos.
-gritó el escarabajo, y, saliendo por la puerta de la cuadra, con unos aleteos se plantó en un bonito jardín que olía a rosas y espliego.
Sobre la mesa se veía la tetera, pero de ella no salía ningún saúco, y el anciano señor del piso alto se dirigía a la puerta para marcharse. -¡Qué bonito ha sido!
Dibujó asimismo una iglesia noruega de madera; se veía que estaba construida toda ella de troncos y vigas, muy bien tallados y modelados, y encajados unos con otros con un arte singular. Pero lo más bonito de la colección fue un edificio, que él tituló «Palacio de Emilita», porque ella debía habitarlo un día.
¿A esto llamáis bonito? ¡Ni siquiera hay estercolero! Prosiguió su camino y llegó a la sombra de un alhelí, por el que trepaba una oruga.
El muchacho dudó un segundo, como si no entendiese. Al cabo, entre un temblor de vida, con un llanto salvador, con un grito, en que su espíritu nacía, exclamó: -¡Qué bonito!
-Antes de que encomienzes a trabajar sá menester que te dé yo unas cuantas liciones, y sá menester que sepas que el oficio de simbé es más bonito que er só chanelando una miajita, y teniendo una miaja de tunantería, otra miajita de vergüenza y otra miajita de güenas inclinaciones.
Y no se equivocó, por cierto, en sus presunciones, pues al pasar vio en ella a Cloto, bella, limpia, cuidadosamente peinada e inclinada sobre la costura, mientras su madre, a su lado, las gafas sobre la corva nariz, daba fin con manos vertiginosas a una calceta, y la señora Robustiana, su tía, peleaba a cabezadas con el sueño en una algo y más que algo deteriorada poltrona. -¡Dios guarde a lo más bonito que Dios puso en la provincia!