boquear

(redireccionado de boqueadas)
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  • verbo

Sinónimos para boquear

Sinónimos para boquear

Ejemplos ?
Cincuenta y siete echaron en la travesía, pero yo quedé. Al llegar al puerto iba dando «cuasimente» las boqueadas. Me sacaron en camilla y me avispé una miaja con el fresquito de la tierra.
-dijo el jefe-. ¡Si ya está dando las boqueadas! Pero el moribundo, apenas le sentaron en el banco, sosteniéndole la cabeza, hizo un movimiento, y su mirada se reanimó.
Así resulta que en la descomposición del sistema liberal (y naturalmente que este tránsito, este desfile resumido en unos minutos, es un proceso de muchos años), en esta descomposición del sistema, liberal, los partidos llegan a fragmentarse de tal manera, que ya en las últimas boqueadas del régimen, en algún sitio de Europa, como la Alemania de unos días antes de Hitler, había no menos de treinta y dos partidos.
¡Y que tú también hayas de sucumbir a los dardos de Diana!..." Dijo así la ninfa tracia, y sacando de la áurea aljaba una voladora saeta, tendió airada el arco, apartándolo de sí gran trecho, hasta que dobladas sus dos empulgueras, vinieron a juntarse, teniendo ella a la par asido con la mano izquierda el casquillo, y sujeta la cuerda al seno con la diestra: de súbito Arrunte oye a un tiempo mismo el crujir del dardo y el son del aire, y va el hierro a hincarse en su cuerpo; sus compañeros le abandonan, dando entre gemidos las últimas boqueadas en el desconocido polvo de los campos.
uando al Año nuevo de 1914 entró a saludar filialmente al de 1913, que estaba poco menos que dando las boqueadas, el médico, reservado y grave, secreteó a la niñera que acompañaba al nene: -El pobre señor apenas puede resollar...
-Santo querido -exclamó intentando besar la mano del viejo-, mi hermano está en los últimos, dando las boqueadas, y se quiere confesar...
Y los tamemes de aquel mundo que existía, muriente entonces, agonizante, pegando sus últimas boqueadas arremeterán con hoces y palas las cabezas gestadoras de la ofensa, de la envidia, de los odios, de pobrezas y miserias, mientras el asesino principal recargado en la oficina, sin pensar nunca más en calendarios ni en las hojas desprendidas cada octubre ni en guerras primeras, que nunca segundas fueron buenas, sólo las últimas terceras, caerá también, fragmentos de una mente agusanada en esa tromba.