brioso


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Sinónimos para brioso

Sinónimos para brioso

bizarro

Ejemplos ?
Sucre, en su brioso caballo de batalla, recorría la línea, y deteniéndose en el centro de ella, dijo con entonación de voz que alcanzó a repercutir en los extremos: -¡Soldados!
Y en este animal brioso, que nunca al trajín se rinde de su marchar vigoroso, vigilaré cuidadoso tus montes de linde a linde; y ni en los montes vecinos han de quedar clandestinos y atrevidillos pastores, ni furtivos cazadores, ni leñadores dañinos.
Don Pedro se desemboza y: «Vamos ya», dice ronco, y al instante uno de aquéllos, con una mano de plomo, que una manopla vestía de dura malla, brioso ase el regio brazo y dice: «Esperad, que será poco.» Al mismo tiempo a Sanabria por detrás sujetan otros, arráncanle de improviso la espada, y cúbrenle su rostro.
Añadamos que su renombre de valiente, en el campo de batalla, era de los ejecutoriados y que, por serlo, no se ponen en tela de juicio. Como jinete era el primero en el ejército, y su gallardía sobre el brioso caballo de pelea no hallaba rivales.
Los platos se suceden unos a otros como las olas del mar embravecido: al de las perdices, arrebatado por una robusta aldeana alta de pechos y ademán brioso, le sustituye otro con pavo a medio asar; al de los conejos, levantado por los trémulos brazos arremangados de una viejezuela, otro con un jamón más salado que una sevillana.
Por él Aliatár daría. Para lucirse en el coso No sólo su yegua pía, Que es un animal brioso, Sino también su alcaidía. Lleva pretal de cadena De malla los paramentos, Su ferrado casco suena, Bebe los helados vientos Y ellos rizan su melena.
La marlota es de brocado Con galana pedrería Y el apretador leonado De costosa arjentería Cada extremo recamado. Con Rodrigo de Vivar Llega el Monarca dichoso Al encantado lugar Y con ademán brioso Descabalgan a la par.
16 Vime robusto en él, no femenino, aunque robusto, por extremo hermoso, erguido como el álamo y el pino, y más que el ciervo corredor, brIoso, pero del suelto, que a mis manos vino, con que ayer era Céfiro ganchoso, la de Zeusipo malcasada nuera, gozó una espalda y la cabeza entera.
Con este adorno, y con el paso brioso que llevaba, algunos hubo que le compararon a Marte, dios de las batallas; y otros, llevados de la hermosura de su rostro, dicen que le compararon a Venus, que para hacer alguna burla a Marte, de aquel modo se había disfrazado.
Hubo de encontrar San Nicolás que hacía buen negocio, y el de Castrillo y Fajardo se levantó a poco de la cama más robusto y brioso que antes de caer en ella.
Parece que el andaluz tuvo aviso cierto de que una muchacha que le traía sorbidos bolsillos y sesos, le daba coadjutor en sus ausencias; y una noche, jinete sobre el más brioso caballo de la hacienda, galopó hacia Ica, sorprendió a la hembra en callejón sin salida, la hizo en la cara un chirlo en forma de jabeque y, a corre que te pillan, se regresó a la Palma.
Mas no pasó inadvertido para el divino Héctor; el cual, corriendo a través del campo de batalla, fue al encuentro de Antíloco; y éste, aunque era luchador brioso, huyó sin esperarle, parecido a la fiera que causa algún daño, como matar a un perro o a un pastor junto a sus bueyes, y huye antes que se reúnan muchos hombres; así huyó el Nestórida; y sobre él, los teucros y Héctor, promoviendo inmenso alboroto, hacían llover acerbos tiros.