bucle

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  • sustantivo

Sinónimos para bucle

rizo

Sinónimos

Sinónimos para bucle

caracolillo

Sinónimos

  • caracolillo
  • instrucción de control iterativa
  • instrucción de control repetitiva
  • onda
  • rizo
  • tirabuzón
Ejemplos ?
¡Llegó la Victoria! Ya pasa el cortejo señala el abuelo los héroes al niño: —ved cómo la barba del viejo los bucles de oro circunda de armiño—.
Vigilaba, inquietamente, de buena fe, al chico, rubito celestial, aureolado de bucles; no le perdía de vista; le limpiaba con la mano las arenas incrustadas en las rodillas, por las caídas frecuentes, y le enjugaba el pasajero llanto con labios calientes, maternales.
Allí estaba, en las tablas primorosas, Rabí Jesúa, en todas las escenas de su vida terrenal: en brazos de su madre, en la gloria de las Palmas, en la senda de la Cruz, en el patíbulo, y, por último, dulce y pensativo, triunfador, con el cabello partido en bucles, los ojos abismales, y entre dos dedos de la alzada, bendecidora mano, la blanca Hostia...
Rebuja por aquí, ojea por más allá, dimos con un espejo de gran cajón, y en éste una cata de cabellos de todos colores, enredados y como en bucles unos, otros trenzados y asegurados con cáñamo, otros lacios y flechudos, cuáles en ondas rizosas y bien pergeñadas, el cual "pelerío" se hacinaba entre grasientas y desdentadas peinetas desportilladas y horquillas nada bonitas y perfumadas.
Vertiendo dulce sonrisa, no ocultes los ojos bellos, porque te dirán con risa que ya leyeron, Felisa, tus pensamientos en ellos. Embebecida y errante vagas con planta insegura, cual si escucharas amante el céfiro susurrante que entre tus bucles murmura.
De repente sacudió la cabeza hacia atrás, y agitando los sedosos bucles de la cabellera castaña, la volvió en la dirección de mi asiento y los clavó en mí mirándome fijamente, con expresión severa.
Allí estaba el San Juan, el amado discípulo, de rostro lindo y femenil, con su túnica verde, su manto rojo y sus bucles castaños, que caen como lluvia de flores en derredor de las impúberes mejillas y de la ebúrnea garganta.
Maravillaba tánta memoria en esa cabecita rubia, de toques grises como la seda sin cardar, cuyos bucles en tirabuzones se esfumaban en nimbo de gloria.
En medio de aquel desaseo se adivina en esas extremidades el proceso de una estirpe aristocrática. En torno del raído casquete se alborotan unos bucles castaños que enmarcan una carita de tono ardiente, con facciones de ángel.
Como que en el tiempo de la Independencia, no usaban los hombres a la moda todas las monerías inventadas hoy por la ciencia y el arte de la hermosura; como que en ese tiempo la peineta grande, los largos bucles, la crinolina y el pañolón, corrían pareja para lo que era hacer ridícula a una señora; y en fin, porque así fue, y ¡qué le vamos a hacer, el progreso obliga!...
Por eso. Felisa, errante vagas con planta insegura, cual si escucharas amante el céfiro susurrante que entre tus bucles murmura. Dime si tal vez, hermosa, en esa ilusión tranquila probando estás amorosa la dulce miel que destila el dulce nombre de esposa.
Ni aun para los hijos de los ricos, familiarizados con el peine y los petróleos de tocador, es bueno cultivar esos bucles de paje del siglo XV.