buenaventura


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suerte

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adivinación

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Sinónimos para buenaventura

Ejemplos ?
Eugenio Garzón, Buenaventura Alegre, Modesto Sánchez, Gregorio Sánchez, Rufino Guat, Luis Pérez, Pablo Alemán, Juan Méndez, Juan Zeballos, Nicolás Trías, etc., etc., no son soldados desconocidos de 1810 a 1825, y eran uruguayos y combatieron muchas veces en Bolivia y por Bolivia… : Después de la Independencia Después de la Independencia, me demuestran mis apuntes que fueron pocos los uruguayos que llegaron hasta Bolivia a establecerse.
La línea que señalaba el Acuerdo de Talara, era la siguiente: lado ecuatoriano, Punta Mandinga, Balao, Tenguel, Río Tenguel, Pucará, Hacienda Abañín, Guanazán, Buenaventura, Célica, Guayacán, Zozoranga, Cariamanga, Amaluza, Zumba y Chito.
¡Por Dios, tan linda es la gitanilla que hecha de plata o de alcorza no podría ser mejor! ¿Sabes decir la buenaventura, niña? -De tres o cuatro maneras -respondió Preciosa.
Fernando Antonio Elizalde, diputado por San Carlos. Juan de Dios Vial del Río, diputado por Rancagua. Buenaventura Marín, diputado por Coquimbo.
Poblaciones: Berlín, San Agustín, Mercedes Umaña y San Francisco Javier. Poblaciones: Jucuapa, San Buenaventura, El Triunfo, Estanzuelas y Nueva Granada.
Actualmente se construye la vía "Rodil"-Santa Rosa-Buenaventura, para unirse directamente con las poblaciones de Zaruma y las provincias de Loja.
Por esto será famoso al par del Tajo dorado y por Preciosa preciado más que el Ganges caudaloso. Dices la buenaventura, y dasla mala contino; que no van por un camino tu intención y tu hermosura.
Al pronto me causó suma extrañeza la conseja del príncipe archimillonario y poderosísimo que deja a su mujer ganarse la vida diciendo la buenaventura, y declaro que creí que la bruja mentía por vanidad; pero después una idea hirió mi imaginación, y se me ocurrió que el tal príncipe...
–preguntó Eustaquio. – Vos me pedisteis la buenaventura, y yo os la he dicho; pero faltaba la glosa... Ese fin elevado de vuestra existencia que os he vaticinado, ¿vos cómo lo entendéis?
Ham había estado dándome una primera lección a cuatro patas con unas cartas mugrientas, y ahora trataba de recordar cómo se decía la buenaventura, a iba dejando impresa la marca de su pulgar en cada una de ellas.
Lo cual visto por Preciosa, dijo: -Todas las cruces, en cuanto cruces, son buenas; pero las de plata o de oro son mejores; y el señalar la cruz en la palma de la mano con moneda de cobre, sepan vuesas mercedes que menoscaba la buenaventura, a lo menos la mía; y así, tengo afición a hacer la cruz primera con algún escudo de oro, o con algún real de a ocho, o, por lo menos, de a cuatro, que soy como los sacristanes: que cuando hay buena ofrenda, se regocijan.
-Antes -respondió Preciosa-, se hacen las cruces mejores del mundo con dedales de plata, como sean muchos. -Uno tengo yo -replicó la doncella-; si éste basta, hele aquí, con condición que también se me ha de decir a mí la buenaventura.