burro

(redireccionado de burros)
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  • locución

Sinónimos para burro

corto

no apearse del burro

Sinónimos

Sinónimos para burro

Ejemplos ?
Desde aquella ocasión, el depositario, tres regidores, el pedáneo de mi barrio, cuatro mandones que comían con ellos la sangre del lugar, y la porrá de vecinos que se les fueron detrás como burros balleneros, no me han dejado un minuto de sosiego.
Y todos que se dejan estar caídos como bolsas. Nadie que quiera volar. ¿Cómo convencerlos a esos burros de que tienen que volar? Y sin embargo, la vida es otra.
Quiero un hombre de rïanos, que te quiera, quiero un hombre con agallas de los nuestros, d'esos hombres que dispiertan las gallinas cuando salen con los burros del cabresto, y en el campo despabilan las alondras agachás entre los surcos del barbecho, qu'esparraman sus chilríos d'amor cuando viene el sol agateändo por los cerros y s'ajuyen las neblinas y s'apagan las estrellas y la luna y los luceros.
Acude la madre asustada, levanta al niño, y a un peón que le dice: «No es nada, patrona; a golpes se aprende;» -«Los burros», contesta ella.
¡Comunista! ¡Subversivo!) ¡Ah! ¡Las vacaciones! ¡Y que trabajen los burros... o los desposeídos!. XX Era... Y es...el hombre generoso y bueno; el que perdona en la acción vuelta humildades; el que sonríe comprensión ante la afrenta que lo lacera; el buscador de justicias que sí vean y equidades que no denigren.
Janet se había marchado a preparar el baño cuando mi tía, con gran terror por mi parte, cambió de pronto de cara y se puso a gritar indignadísima con voz ahogada: -Janet, ¡los burros!
¡Bastantes veces montó Un zaino que yo le di! Dejeló al que está en el cielo Que es otro Fausto el que digo, Pues bien puede haber, amigo, Dos burros del mesmo pelo.
-dijo mi tía- En el primer momento no sabía a quiénes tenía el gusto de hacer reproches; pero, ¿saben ustedes?, no le permito a nadie que pase con burros por esa praderita, y no hago excepciones; no lo permito a nadie.
Este hombrecillo, de ojos repletos de malicia, miraba pasar los burros de los indígenas entre las mesas, al tiempo que me decía caritativamente: -En África no hable nunca de política.
En los corrales linderos trajinaban a todas horas campesinas de las kabilas lejanas, acomodando cargas de leña o de cereales en el lomo de sus burros prodigiosamente pequeños.
un vago vergonzoso y eso que fuiste a la universidad... Te jugaste a los «burros» lo que pudo ser consuelo del huérfano y de la vida...
Hasta creo que era una distracción agradable para los chicos que conducían los burros, y hasta quizá los más inteligentes de ellos, sabiendo lo que ocurría, les gustaba más (por la terquedad que forma el fondo de los caracteres) pasar por aquel camino.