cúspide


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  • sustantivo

Sinónimos para cúspide

cima

Sinónimos

vértice

Sinónimos

Ejemplos ?
Es el sepulcro de Althaus. El busto del general corona la cúspide de una columna. Al lado, con un pie sobre el pedestal y el otro asentado en la base de la columna, la estatua de su hija, la bella Grimanesa, en una actitud admirable de gracia, reclina su linda cabeza en el seno paterno, dando a la admiración esos brazos que Fidias envidiara para su Venus.
De pronto sentí una carcajada en triple, sonándome en el oído como canto de un mosquito filarmónico que hiciese escalas cromáticas.- era mi demonio, que sentado como el Diablo Cojuelo de Guevara y Timoneda, en la cúspide de una copa de mármol de una casa rica, veía sin duda algún espectáculo provocador de la risa, y de ella el travieso se retorcía en verdaderas convulsiones mirando eso que yo no podía ver.
En una de las rocas de granito que coronan su cúspide hay una hendidura, y en el fondo de ésta le parece distinguir las formas confusas de un ave, que fija en los suyos dos ojos que brillan en la oscuridad con una luz fantástica.
A mediados del siglo XVII, tras de asestar un rudo golpe al Imperio de los Grandes Mogoles y coadyuvar a la desintegración, los mahratas fundaron su Estado independiente, cuya cúspide feudal no tardó en emprender la senda de las guerras de conquista.
Mira tu faz el español osado, Y temerario intenta Penetrar tus misterios escondidos. El intrépido Ordaz se te presenta, Y a tu nevada cúspide se arroja.
Una gran columna se alza hoy en día sobre el lugar, y de su cúspide siempre fluye una poderosa antorcha con una llama eléctrica, en conmemoración de aquel acontecimiento y como un testimonio para siempre del fin de la esclavitud del pergamino, que era más pesado que el cetro de los reyes.
-Vuelvo a abrir esta carta para decirles que nuestro común amigo míster Thomas Traddles (que aún no nos ha dejado y que sigue muy bien) ha pagado la deuda y costes en nombre de la noble miss Trotwood, y que yo mismo y mi familia estamos en la cúspide de la felicidad humana.
Así como la cúspide de la pirámide resume en sí misma las distintas formas armoniosas que bajan serenamente hacia la base; de la misma manera, el Estado, es el punto de partida y de llegada de toda diferencia natural que se instaure en la Sociedad y, una de sus tareas, consiste en emplear estos factores en consonancia con las metas que hacen a la búsqueda de la felicidad individual y colectiva de los integrantes de esa sociedad.
Y la muscularidad de hombres y mujeres rompía ropas y muebles, aún sin proponérselo. El descontrol era la cúspide del suplicio. Así fue como se estableció un cuerpo de vigías que protegía a quienes padecían la regia transformación para la cual no se encontraba preparada la humanidad.
Según había leído en el precioso librito, llegaría en tres días hasta una montaña, no muy alta, y allí, en la cúspide encontraría una cueva donde se ocultaba la “sorpresa áurea”, como se decía en el capítulo uno.
Ser humano, es arrostrar valerosamente los hechos más arduos y difíciles sin temer a los posibles resultados, hasta vencer y logrado el triunfo, desplegar el deseo infinito de ayudar a nuestros semejantes, en parecidas situaciones, y de tal manera evitar el erguimiento altivo, fatuo y despreciable de aquéllos que al verse en la cúspide se envanecen con su vacua gloria y encerrándose en sus palacios de vanidades, niegan a quienes los rodean la compresión necesaria, la palabra de aliento, la sonrisa de estímulo o la caricia de aprobación y se transforman en los explotadores humillantes, bestias humanas, subanimales.
Habían traspasado los espacios más escondidos y ascendido a alturas que jamás ningún hombre había alcanzado. XELHUA, el arquitecto, quiso ser el primero en subir hasta la cúspide y recibir las emanaciones de la energía.