cabaña


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  • sustantivo

Sinónimos para cabaña

choza

Ejemplos ?
¡Venga, venga, fuera, pareja de tontos! Los guardias hicieron salir de allí a Jacques acompañado por la Jaquette, y los condujeron al bosque, hasta su cabaña.
suena sordo rumor en la montaña, y la sombra de las nubes cubre la comarca. RUODI el pescador, sale de su cabaña. WERNI, el cazador, desciende de las rocas.
Cuando Quetzalcóatl puso en práctica la decisión de las fuerzas cósmicas creadoras, surgida en Tloque Nahuaque, por consejo, por solidaria reunión, seleccionó a una pareja que apartada de juegos inútiles vivía en su cabaña inventando cómo teñir mejor sus telas para que más duraran, cómo obtener de las plantas los colores apropiados y cómo hacer que fueran eternos.
Yo les aviso hoy de la catástrofe que pondrá fin a este segundo ciclo de la evolución del cosmos. Tomen el fuego del hogar, Huehueteotl, la primera energía creadora, y salgan de esta débil cabaña.
El lago forma un golfo. Próxima a la orilla, una cabaña; en el lago, un muchacho pescador en su barca. En el fondo, verdes praderas, aldeas, alquerías de Schwyz, alumbradas por los rayos del sol.
La Real Chancillería mantuvo al Concejo querellante en su derecho «de llevar su cabaña c on palos, pastores, perros y cencerros, a pacer las yerbas y beber las aguas, seleando y majadeando, a los sitios de Bus Cabrero, Bustamezán, Cueto de Espinas, etc., etc...» Idéntico y tan antiguo privilegio es el que disfrutan los demás Concejos sobre estos y otros puertos.
Buena pareja ¿eh?: hoy va la tercera amonestación a misa mayor, y mañana se casan... -Mira el mastín de la cabaña; ¡gran perro!: media nalga arrancó a un muchacho que le quiso montar el otro día.
Mandó al garzón se vistiera los arreos y las galas de caballero y tornase a su presencia; mandó a sus escuderos le trajesen las cadenas y los grillos más pesados que hubiera en los calabozos, la pellica más vieja que encontrasen en la cabaña de los pastores y las tijeras con que esquilaban las ovejas.
Cuando a las manos vengo con el muchacho ciego, haciendo rostro embisto, venzo, triunfo y resisto la flecha, el arco, la pozoña, el fuego, y con libre albedrío lloro el ajeno mal y canto el mío Cuando la aurora baña con helado rocío de aljófar celestial el monte y prado, salgo de mi cabaña, riberas de este río, a dar el nuevo pasto a mi ganado, y cuando el sol dorado muestra sus fuerzas graves, al sueño el pecho inclino debaxo un sauce o pino, oyendo el son de las parleras aves o ya gozando el aura donde el perdido aliento se restaura.
Cuando de rojo nácar se afeitaba la aurora, más peces te llenaban que ella lloraba aljófar. Al bello sol que adoro enjuta ya la ropa, nos daba una cabaña la cama de sus hojas.
Como había tardado más de dos horas en llegar a la Venta, después de hacer dos leguas más, tuve que pensar en buscar una posada, pero, al no encontrar ninguna, decidí continuar mi camino. Por fin vi a lo lejos una capilla gótica y una cabaña que parecía ser la vivienda de un ermitaño.
II, p. 196) = Había una vez, en una cabaña que estaba en mitad de un bosque enorme, un carbonero y una carbonera. Eran los dos muy desgraciados: el año había sido malo, y los pobrecillos no habían acumulado el suficiente pan de torta.