calavera


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  • sustantivo

Sinónimos para calavera

perdis

cráneo

Sinónimos

Ejemplos ?
Si yo a exigir me atreviera que el público me dijera si aceptaba o no la Rosa que vine a ofrecerle aquí, ¿en todo el salón no hubiera ni un amante calavera, ni una enamorada hermosa que me dijera que sí?
La constante calavera en el mundo prehispánico no es más que esa incesante advertencia: Sé lo mejor para los demás y crea algo para la colectividad; así no te olvidarán.
Un arco rehundido en el muro, en el fondo del cual se veía la imagen del Redentor enclavado en la cruz y con una calavera al pie; un tosco cobertizo de tablas que lo defendía de la intemperie, y el pequeño farolillo colgado de una cuerda, que lo iluminaba débilmente, vacilando al impulso del aire, formaban todo el retablo, alrededor del cual colgaban algunos festones de yedra que habían crecido entre los oscuros y rotos sillares, formando una especie de pabellón de verdura.
Confieso que pensaré siempre en este particular como Rousseau y los más rígidos moralistas y legisladores, y obraré como el primer calavera de Madrid.
Pues mira, esa calavera, agregó mostrando con la mano nerviosa y fina un cráneo cuyas cuencas vacías donde se aglomeraba la sombra parecían mirarlo desde el pedestal de la Venus de Milo, donde estaba colocado, esa calavera me dice todas las noches que mi deber es vivir con todas mis fuerzas, ¡con toda mi vida!...
Un día de pago en el regimiento, Rogerio se dirigía al cuartel llevando consigo el haber de su compañía. Al atravesar el cuerpo de guardia, encontrose con el teniente Astolfo, joven calavera como él y compañero suyo de libertinaje.
Por evitar sacrilegios Y otros horribles delitos, Tuve que hacer vil remedo Del más grande de los ritos; Me hizo cantar una misa Al pie de frondosa higuera; Me hizo elevar por hostia Un trozo de calavera; Me hizo alzar como cáliz El zancarrón de una yegua; Me hizo beber por vino La sangre de una culebra.
Salieron los primeros huesos, y desaminados por el desaminante, dijo pertenecer a los remos de traseros de la bestia del dómine; salió luego la calavera y a nadie más que a mí y al letrado hijo mío dejó duda de que ésta era perteneciente a la mesma bestia.
Al fin, con voz doliente y lastimera dijo, al polvo volviendo la seca calavera: «¡Ay si de aquella en cuya lumbre vivo y por quien ser del Hacedor recibo memoria fueras, último despojo, calavera espantosa, con cuán sagrado afán te recogiera!
Y después de una breve pausa, en que se imaginaba el bendito aquella vida hipotética de calavera, repetía con menos convicción y menos ruido: -Sí, señor, sería un pillo, un asesino, un ladrón, un libertino...
-Pues señor, volviendo al asunto, y en la imposibilidad de referir punto por punto toda la historia de mi juventud, porque no acabaríamos hoy, le diré a usted que a los cinco años de mi práctica de comerciante, habiendo conocido perfectamente el manejo de los negocios y a una joven vecina de mi principal, monté de cuenta propia un establecimiento de géneros de refino, y me casé el día mismo en que cumplía treinta y un años; cosa que me costó mis trabajillos, porque los once meses de Salamanca me habían procurado una reputación de calavera de todos los demonios.-Casado ya, mi vida tomó un giro enteramente diverso del de hasta entonces.
En una alucinación que la otra noche me dominó por unos minutos las joyas que brillaban sobre el terciopelo negro del enorme estuche, se trocaron a la luz de la lámpara que las alumbraba en los mágicos arreos de su vestido de reina; otra noche en una pesadilla que me apretó con sus garras negras y de la cual desperté bañado en sudor frío, una cabeza horrible, la mitad mujer de veinte años, sonrosada y fresca pero coronada de espinas que le hacían sangrar la frente tersa, la otra mitad, calavera seca con las cuencas de los ojos vacías y negras...