califa


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Sinónimos para califa

cordobés

Sinónimos

Ejemplos ?
En el plazo de seis meses a partir de la entrada en vigor del presente Tratado, Alemania restaurará a Su Majestad el Rey de la Hedjaz el Corán del califa Othman, que fue retirado de Medina por las autoridades turcas y se afirma que se han presentado al ex emperador William II.
He visto tanto, tanto, tanto... como dice alguien en El Califa. Lo que sí me sucede es no comprender claramente todo lo que veo, y así es que al amanecer un día de difuntos no me asombra precisamente que haya tantas gentes que vivan; sucédeme, sí, que no lo comprendo.
Había metido en cintura a más de un bravucón de Larache. Se decía que una de sus hijas estaba en el harén del Califa. ¿Qué hacer?
Merced a las discordias civiles que allí hubo entonces, logra apoderarse de aquella ciudad magnífica y la conserva durante algún tiempo. El califa de Bagdad envía contra él un poderoso ejército.
¿Acaso su corazón, más seco que la arena, y un tedio cargado de versatilidad, o su enorme desprecio por el dinero, que la tornaba tan grande e inconquistable como el mismo Califa, que todos los viernes acudía a la mezquita, seguido de un escuadrón y un descabalgado caballo de guerra?
Era de felicitarse que la desgracia de Guedina no hubiera provocado más muertes que la de Muza, víctima no de los proyectiles, sino de su propia imprudencia. El Califa, infinitamente comprensivo, sonrió levemente.
Tu hermano traicionaba por igual al Califa y al Sultán Tu hermano me encontró cuando el hacha del verdugo estaba muy cerca de su cabeza.
Tu padre lo supo, y antes que el Califa le cubriese de vergüenza, vino a Fez y visitó a El Mokri, amenazándole matarle con sus propias manos si él no lo hacía.
Sin duda, así como, en vista del aserto irrefragable de Dozy, la alboronía viene de la Sultana Borán, la torta maimón y los maimones, que son unas á modo de sopas, deben provenir del Califa, marido de la susodicha Borán, el cual se llamaba Maimón, ya que no provengan del gran filósofo judío Maimónides, que era cordobés, y compatriota, por lo tanto, de los maimones, sopa, torta y bollo.
¡Qué noblemente pliega el aromático turbante blanco y rojo de mil rizos! Salud al califa espléndido, magnífico, soberano. La embriagadora poesía que de él brota incita al sibaritismo, a las ardientes pasiones.
Pero no se concibe porqué quemaría Dios los trabajadores de Juliano, y porqué no quemó los del califa Omar, que mucho tiempo después edificó una mezquita sobre las ruinas del templo; ni los del gran Saladino que restableció esta misma mezquita.
Alúmbranle mil bujías suspensas en derredor, entre guirnaldas de flores que hábil mano entrelazó! Vistiéronle de tapices exquisitos en valor, y cubriéronle de alfombras, de un califa regio don.