califa

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Sinónimos para califa

cordobés

Sinónimos

Ejemplos ?
En la época de su ascenso al trono, los sicilianos aún luchaban contra los sarracenos, pero Teófilo no pudo prestarles ayuda, ya que se vio obligado a dedicar todas sus fuerzas a la guerra contra los califas de Bagdad.
Como consecuencia de ello, los emires y califas de Córdoba, cuyas madres y abuelas eran asturianas o vascas, eran genéticamente norhispanos.
En época medieval comienza la práctica taurina del lanceo de toros, a la que se sabe eran aficionados Carlomagno, Alfonso X el Sabio y los califas almohades, entre otros.
En el año 763, el jefe árabe al Ala ibn Mugit se levantó contra el emir en el distrito de Beja (sur de Portugal), enarbolando la bandera negra de los califas abbasíes.
La principal expresión de su defensa de la religión, sin embargo, fueron sus campañas militares contra los Estados cristianos, método de legitimación que ya antes habían utilizado los califas pero que Almanzor extremó.
Los gobernadores designados por los califas omeyas gobernaron desde Kairuán, capital del vilayato (provincia) de Ifriqiya, que cubría Tripolitania (la parte occidental de la actual Libia), Túnez y el este de Argelia.
Asimismo, anteriormente a Badis ben Habús, la dinastía Hammudí, últimos Califas de Córdoba y reyes de la Taifa de Málaga, que trasladaron durante la Fitna de al-Ándalus la corte califal a Malaqa, utilizaron el recinto de la Alcazaba y sus estancias como residencia palaciega.
Durante el cambio de dinastía, la región Omeya había caído en manos de caciques locales, antiguos emires o tenientes de los califas omeyas; de los cuales buscaban independencia pero no fueron apoyados.
En 750, los abasíes, que sucedieron a los omeyas como califas musulmanes, trasladaron la capital a Bagdad y restablecieron la autoridad califal en Ifriqiya, nombrando a Ibrahim I ibn Aglab como gobernador en Kairuán.
Los califas abasíes de Bagdad sirvieron de apoyo espiritual a muchas de estas revueltas contra el príncipe superviviente de la dinastía proscrita y a veces las fomentaban con ayuda directa.
Danme chales los califas, »Y alcatifas, »Y guirnaldas en la sien: »¡Dime, huerto, a mi ventura »Y hermosura Lo que falta en el harén!
Por eso se despidió de todos sus amigos y allegados para el Mediodía, y no faltaron periódicos que anunciasen, con esa perspicacia y exactitud que les son peculiares, su feliz llegada «a la ciudad de los Califas».