cambista


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  • sustantivo

Sinónimos para cambista

cambiante

Ejemplos ?
Estando a Vía-Libre significa que se dispone de una vía para recibir el tren y, donde haya cambios a mano, que el cambista se halla en los mismos para hacer las señales correspondientes.
El 24 de febrero de 1954, para financiar la compra de su barco, tramó, en un estado próximo a la enajenación, se diría una huida hacia adelante, robar una importante cantidad de dinero a Alexandre Sylberstein, un cambista.
Luego se construyó el correo, el telégrafo y las casas para maquinista principal, para el foguista principal, para el herrero, para el cambista y para el estopero.
Por otro lado, continúa las tradiciones de la pintura flamenca, pudiendo pensarse especialmente en Quentin Massys y su Retrato del cambista y su mujer (1514, Museo del Louvre, París).
La torpeza en el producir y la mayor torpeza en el gastar tienen la culpa de estos azotes. Yo soy un libre cambista teórico furibundo.
Aprendió de otros artistas de la época, aunque sus relaciones con sus colegas no fueron siempre buenas, pues a Tiziano, por ejemplo, lo retrató como cambista en un cuadro de La Purificación del Templo; seguramente quiso insinuar que era codicioso.
ya sabes cuál es mi sistema económico; soy libre-cambista como gobierno, en mi entidad Estado, pues ya sabes que todos formamos parte intrínseca del Estado, pero en cuanto particular, creo deber mío consumir productos nacionales; el arte es producto, luego yo debo proteger el arte nacional, y en la ópera cantan en italiano.
31ª Si hay algún Cambista, Mercader de por mayor, o quien beneficie su caudal por mano de Corredor, u otra persona, con lucro, e interés; y qué utilidad se considera le puede resultar a cada uno de ellos al año.
En un momento dado de aquel lapso de tiempo, un señalero y un cambista alienados trabajaban en la misma línea y al mismo tiempo que dos conductores, también alienados.
Colóquese un curioso en alguna altura de las calles más concurridas: en donde haya almacenes, tiendas de ropa hecha, alguna iglesia inmediata, el despacho de algún cambista, y vinos y comestibles en cada puerta: desde allí sentirá el hervir vividor de las gentes que van y vienen: niños, mujeres, hombres, viejos y mozos; unos corren, otros vuelan, pocos andan despacio, se miran, se saludan, conversan entre sí, todo es movimiento y bulla: cuidado con la rueda, apártate del caballo, mira esa reja, dicen las madres a sus chicos distraídos con las confiterías.
-No me interesan las piedras. ¿Quién es tu marido? -Sidi Fodil, el cambista del Zoco Chico. -No le conozco. -Es un mal hombre, de genio vivo.
En 1842 la guerra civil traía al Perú más revuelto que casa de solterón, más enredado que madeja de hilo en poder de un falderillo, y más perdido que conciencia de judío cambista.