canalla


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Ejemplos ?
Un nuevo rotundo vocablo tronó en los labios del teniente que, brincando de ira en su, montura, gritó: -Pues a barrer toda esa canalla, sargento, a barrerla, y que no quede ni uno.
De haber sabido a lo que me iba a conducir... ¡jamás le hubiera hecho caso! ¡Canalla! Aquella tarde... en casa de Renata, cuando estaba a punto de abandonar la fiesta, llegó.
En la factoría de Farjalla Bill Alí trabajaría como tenedor de libros. El canalla de Farjalla no sólo explotaba un provechoso criadero de gorilas, sino también una academia de elefantes jóvenes.
Recibióle el buen don Gil irritado, y con razón; pidióle el mozo perdón, culpó su ardor juvenil, pintóse muy ultrajado por la estudiantil canalla, e hizo justa la batalla a que le habían provocado.
Alborotóse la casa, hubo lágrimas y quejas, y el aposento asaltaron los pajes y las doncellas. Mas don Juan les tuvo a raya, añadiendo con firmeza: -¡Atrás, canalla, y silencio!
Hora es, por lo tanto, que presente al principal personaje de la historia. Farjalla Bill Alí era un canalla nato. Tenía antecedentes y no podía desmentirlos.
Si nosotros estuviésemos poniendo a nuestros parientes en los cargos públicos; si nosotros estuviésemos disfrutando de las prebendas y de los gajes del poder; si nosotros estuviésemos echándonos un centavo en el bolsillo; si nosotros estuviésemos haciendo algo que no se ajustase al más estricto y honrado sentido del deber, al más profundo deseo de cumplir con la nación —a la que no le hemos pedido ningún premio por los sacrificios que hacemos, a la que estamos sirviendo desinteresadamente—; si nosotros fuésemos como aquella canalla que en otros tiempos dirigía los destinos de Cuba...
En aquel feroz combate, el flamante Conde de Guaqui, sable en mano y á la cabeza de su escolta, espoleaba el caballo so- bre los fugitivos, gritando : — ¡ Que no quede vivo uno sólo de esta canalla!— Y en efecto, no se tomó un solo prisionero, y la soldadesca se entregó salvajemente al repase de heridos.
Proscovia tenía un hermano, un conductor de trineo que a menudo había visto y observado a la princesa; a este canalla -un voluminoso y malintencionado individuo, que ocultaba su auténtica catadura bajo un exterior aparentemente honrado- no se le había pasado por alto cierta intimidad entre el aire de campo y su joven ama cada vez que creían que nadie lo s veía.
¿Qué importa que los insultos De mil insolentes lenguas De oprobios colmen la víctima Y centupliquen su pena, Y que ella desesperada En su venganza consienta Y el alma ansiosa de sangre Míseramente se pierda? ¡Qué importa, si la canalla Diz que en su ejemplo escarmienta Y amor cobra á la justicia, Aunque viene á escarnecerla!
Pero asi van de este mundo Todas las cosas, revueltas, Van todos á donde estorban (79) Y lo que les cumple dejan. Que al cabo no es la canalla Quien reparte las sentencias, Y viene á ver como cumplen Los condenados por ellas!
sí... sí... prohíbale á ese hombre que ponga la planta en tierra peruana... ¡canalla... sí... canalla!... ha venido ese Judas á América en busca de árbol para ahorcarse...