carmesí


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Sinónimos para carmesí

Sinónimos para carmesí

carmín

Sinónimos

Ejemplos ?
Incorporado y sentado en la paja, llama al Pontífice, que sigue orando, pero que cree percibir en sus rodillas la sensación de que ya no reposan en los cojines de terciopelo carmesí; en sus codos, algo que los sube y aparta del esculpido reclinatorio.
Cuando en el campo con pavor secreto la sombra ves, que de los cielos baja, la nieve que las cumbres amortaja, y del ocaso el tinte carmesí; en las quejas del aura y de la fuente, ¿no te parece que una voz retiña, una doliente voz que dice: «Niña, cuando tú reces, ¿rezarás por mí?» Es la voz de las almas.
Era el gabinete de los cuadros estilo Rubens, donde, efectivamente, no había un alma, y el aire era más puro. Nos refugiamos en un sofá vestido de damasco carmesí, y la rodeé de almohadones.
Viste una capa y ropilla de terciopelo más blanco que la nieve, de oro y perlas trencillas y pasamanos; las cuchilladas, aforros, vueltas y faja de raso carmesí; calzas de punto, borceguíes datilados, valona y puños de encaje; esparcen reflejos claros en su pecho los rubíes de la cruz de Santïago.
Dicho y hecho; nos embutimos en un simón -a esas cosas no se suele ir en coche propio-, llegamos a la calle de la Cruz Verde, nombre fatídico que recuerda la Inquisición, subimos una escalera destartalada y entramos en una salita con muebles antiguos, de empalidecido damasco carmesí...
Don Gaspar lo cogió entre sus brazos, lo llevó a su cuarto, lo cubrió de besos, rasgó la mortaja, lo vistió con un traje de raso carmesí, echole al cuello el collar de perlas y engarzó en sus orejas las arracadas de piedras preciosas.
Primo, si enfado te doy por esa margen de plata, por esa florida selva, que inundan sagradas olas, me voy, discurriendo a solas, hasta que a su tumba vuelva el sol, de rayos süaves; y con el arco que ves haré que besen mis pies, cayendo en giros las aves; que el más ligero neblí, bañado en sangre y espumas, un rayo será de plumas, y una estrella carmesí.
ecogida por la pantalla de gasa y encajes, la claridad tibia de la lámpara caía en círculo sobre el terciopelo carmesí de la carpeta, y al iluminar de lleno tres tazas de China, doradas en el fondo por un resto de café espeso, y un frasco de cristal tallado, lleno de licor transparente entre el cual brillaban partículas de oro, dejaba ahogado en una penumbra de sombría púrpura, producida por el tono de la alfombra, los tapices y las colgaduras, el resto de la estancia silenciosa.
Los listines que en esta ocasión se obsequiaron a los oidores, cabildantes y personas caracterizadas, no estaban impresos en raso blanco, como hasta entonces se había acostumbrado, sino en raso carmesí.
Sobre el costurero había un acerico de terciopelo carmesí muy raído, unas flores de trapo procedentes de algún ramillete de confitería, varios frascos vacíos y algunos peines muy limpios.
Sobre un musiquero había algunos libros y piezas sueltas de música. Al otro lado del piano una silla alta forrada de terciopelo carmesí, oriunda de algún teatro.
Mantuvo su rostro apartado de mi, y fingió estar absorta en la melodía, pero aquello era un mero fingimiento que la marea carmesí que estaba fluyendo por sus mejillas traicionaba suficientemente.