casaca


También se encuentra en: Diccionario.
  • all
  • sustantivo
  • locución

Sinónimos para casaca

futraque

Sinónimos

cambiar la casaca

Sinónimos

Ejemplos ?
Ese que se presenta por aquella bocacalle con larga viveza y una rueda de amolar es un pretendiente a la casona. Al verle, los generales dan otra vuelta a la casaca y le saludan afectuosísimos.
Su elegante torso, cautivo en la sencilla casaca de negro paño, masculinamente desdeñosa de todo adorno, jamás se había erguido tan airosamente sobre el diminuto sillín.
Mandose hacer por el mejor sastre de Lima una casaca azul bordada de seda, y con pantalón a la rodilla, media filipina, zapato con virillas, espadín al cinto y sombrero de tres candiles, echose a la plaza un día de fiesta solemne, ostentando sobre el pecho la medalla.
Pus ya, retiña, por poco más, echarvos el bastón y la casaca, y dirvos al Suizo, con los señores del muelle, a tomar chocolate con esponjao y leer los boletines de arriba...
Se desabrochó un viejo y descolorido capote, para sacar un pañuelo, y sobre su casaca rotosa y descolorida, pudieron columbrarse galones, botones, insignias militares desfiguradas por la miseria.
ROGRAMA PATRIOTA DE 1825 Recopilado en "Estudios Históricos e Internacionales", de Felipe Ferreiro, Edición del Ministerio de Relaciones Exteriores, Montevideo, 1989 PROGRAMA PATRIOTA DE 1825 Nuestro pueblo “bárbaro” (en el concepto de los hombres de “casaca” de la época), y como tal, de ideas cortas pero claras, no deseaba ni más ni menos en 1825 que recuperar la independencia perdida con la usurpación luso-brasileña y luego vivir en unión y libertad, según la fórmula preconizada por Artigas, con los demás pueblos hermanos.
Sin semejante resolución nítida y radical, los hombres de casaca, como se les decía entonces a estos rentistas de las formas y de las fórmulas que usufructuaban indebidamente – el predicado de padres de la patria – nos hubieran abismado sin decoro en un precipicio insondable!
Por modos ocultos o aviesos, fomentando desconfianzas inmotivadas y celos y rencores sin sentido entre los pueblos hermanos, o el odio a la España fundadora, odio sin justificaciones ni decoro, pero que conducía a cerrar con siete llaves con los recuerdos del pasado, el de los tiempos de fecunda unidad, trabajaron tempranos y cautos cultivadores, especialmente entre los “hombres de casaca”, olímpicos y tediosos como el porteño Rivadavia.
Y allí estaba Claverhouse, tan bello como cuando vivía, con sus largos y oscuros rizos cayéndole sobre la casaca de encaje y la mano izquierda siempre en el hombro derecho, para ocultar la herida que la bala de plata le había hecho.
Se pone en la Gaceta que en los Estados Unidos se hace ab ovo en nueve horas una casaca, y no se ha puesto un descubrimiento mucho más considerable como es este romanticismo, por medio del cual se logra recopilar como cosa de treinta años en poco más de tres horas y un modo de existir tan en compendio, y a cuyos esfuerzos deberemos que la vida del hombre sea una cifra.
Y como el heroísmo en la paz es más escaso, porque es menos glorioso, que el de la guerra; como al hombre le es más fácil morir con honra que pensar con orden; como gobernar con los sentimientos exaltados y unánimes es más hacedero que dirigir, después de la pelea, los pensamientos diversos, arrogantes, exóticos o ambiciosos; como los poderes arrollados en la arremetida épica zapaban, con la cautela felina de la especie y el peso de lo real, el edificio que había izado, en las comarcas burdas y singulares de nuestra América mestiza, en los pueblos de pierna desnuda y casaca de París...
La primera figura que he visto a la luz de este descubrimiento, por más señas, bailando al son del himno de Riego y saltando la alegría por todos los ojales de la casaca, ha sido la del Gobierno provisional, o, como si dijéramos, el comadrón del parto venturoso.