cavilar


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  • verbo

Sinónimos para cavilar

pensar

Sinónimos

Ejemplos ?
Escribíase después a España haciendo respetuosamente las observaciones del caso, aunque en muchas circunstancias ni siquiera se llenó este expediente y se consideró la real cédula como letra muerta o papel para hacer pajaritas. Aquello de acato y no cumplo es fórmula que hace cavilar, no digo a un papanatas como yo, sino a un teólogo casuista.
Y lo propio: no hubo cosa que me durase quince días; parecía que una mano invisible rompía los hilos... Mire usted que se lo digo en serio: llegó a hacerme cavilar, ¡recontratoño!
No tuvo la joven hidalga más remedio que acatar las órdenes paternales, que no era don Juan hombre para desobedecido; pero con el retiro y la quietud, que consumían su bullente sangre, dio en maniática y antojadiza y en cavilar más de lo justo.
Pero Silveria cavilaba mucho y su pensamiento iba deprisa y volaba al cavilar, imaginando cosas hermosamente confusas, ya que ella no atinaba entonces a expresarlas con palabras, ni podía siquiera ordenarlas en su cabeza para percibirlas mejor.
No, si estaba desesperado. A fuerza de cavilar mientras comíamos, se me ocurrió la cosa; ¿no ves?... Yo me vuelvo a casa, porque le dije que salía por un momento; entras tú de visita y te haces el afanado; me dices que Amorteguí me estaba buscando con urgencia en el bulevar, porque tiene que hablar conmigo esta noche de un negocio.
¡Es que no ves que...? --pero dejó de hablar, frunciendo las cejas y después de cavilar un poco, cambió súbitamente el tema de la conversación--.
Poco después, apesadumbrado y dolorido, meditaba en mi cámara cuando una mano batió con los artejos en la puerta y la voz cascada del mayordomo vino a sacarme un momento del penoso cavilar: -Excelencia, este pliego de Roma.
Mientras los republicanos burgueses de la Asamblea se ocupaban en cavilar, discutir y votar esta Constitución, Cavaignac mantenía, fuera de la Asamblea, el estado de sitio en París .
Cerrado el trato, volviose el barbero a su tenducho y diose a cavilar en lo que aquella pretensión, a tan alto precio pagada, podría significar.
El demonio, que es envidioso y que todo lo añasca, se ingenió de suerte que hizo que el tal clérigo, a fuerza de meditar y de cavilar en las cosas divinas, viniese a caer en uno de los más espantosos errores que pueden afligir a la pobre y limitada inteligencia humana y que pueden dar al traste con los merecimientos y excelencias de un buen cristiano.
Asentado tal vez a las orillas del mar, cuyo cristal te retrataba en cavilar dulcísimo pasaba las leves horas en que leda brillas; y recordando mi nublada gloria, miré tu faz serena y en tierno llanto desahogué mi pena.
El castellano del Real Felipe, que no tragaba ruedas de molino ni se asustaba con duendes ni demonios coronados, diose a cavilar en los fantasmas, y entre ceja y ceja se le encajó la idea de que aquello trascendía de a legua a embuchado revolucionario.