cerote


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  • sustantivo

Sinónimos para cerote

cerapez

Sinónimos

miedo

Ejemplos ?
La gente sencilla, que todo lo cree, tenía un jabón de mi flor, y vaya usted a disuadirla de la grilla. Se la había tragado la pobrecilla, y en vano era querer quitarles el cerote.
¿Qué hago? Respirar por no ahogarte. Eso no pega ni con cera ni con cerote. Como moza de posada, mal comida, mal bebida y deshonrada.
Ya no esgrimía la lezna, ni se ponía el tirapié, ni se ensuciaba los dedos con cerote; pero fiel a su origen, conservaba la zapatería, donde trabajaban expertos oficiales, discípulos suyos.
Mas en pago de mi paciencia os ruego que os lastiméis de mí, pues en vida siempre andaba cerniendo las carnes el invierno por las picaduras del verano, sin poder hartar estas asentaderas de griguescos, el jubón en pelo sobre las carnes, el más tiempo en ayunas de camisa, siempre dándome por entendido de las mesas ajenas, esforzando con pistos de cerote y ramplones desmayos de calzado, animando a las medias a puras sustancias de hilo y aguja, y llegué a estado en que viéndome calzado de geomancia, porque todas las calzas eran puntos, cansado de andar restañando el ventanaje, me entinté la pierna y dejé correr.
El Cerote llevóse el dorso de la mano a la boca y exclamó con los ojos chispeantes después de morderse con sensual y cómica expresión los sumidísimos labios con las desdentadas encías.
-Eso me lo ha dicho -exclamó el Pimporrio interrumpiendo al Cerote- porque lo soy, porque a mí me echó mi madre al mundo pa pinturero, pa dislocar a las mujeres...
-Pos bien -exclamó la Rabicortona continuando el relato que comenzara el Cerote-, el Greñitas y el Azúcar estaban dambos a la vez más locos que cencerros por la Tururú, la que, dicho sea con perdón de ustedes, pa mí no es una mujer, sino un catite...
Y momentos después alejábase del establecimiento del Cerote Dolores la Rabicortona, mientras el Pimporrio mirábala alejarse desde la puerta de la zapatería y los escasos transeúntes hacían resonar al paso, en sus oídos, los más elocuentes requiebros de su vastísimo repertorio.
si es que no lo puée remediar; si es que lo tiée en la masa de la sangre... si en cuanto ve una chapona sa menester atarlo a una estaca; si es un gachó que le tira el cerote al Verbo Divino.
-exclamó el señor Curro el Pimporrio, penetrando en casa de su compadre el señor Pedro el Cerote, uno de los más populares de los por aquel entonces dedicados a calzar a los que podían permitirse tal lujo en el barrio de La Pelusa.
Y al fin le han servido de limpiadera las mejores y más hermosas manos del mundo, según aquel: La mano de marfil es muy forzoso que al culo de su dueña haya llegado. Y lo merece todo, porque también, sin ser abeja, hace cera o cerote (que así dicen de los medrosos).
No dijo mal el que dijo que donde no hay harina todo es mohína, que mirando el Cerote a su amigo por encima de las gafas repúsole con acento colérico y agresivo: -¡Y será mucho lo que a ti te importará que a mí la necesiá me arrempuje o no me arrempuje!