Ejemplos ?
Entonces inventó a los dioses, comenzó su interminable y confusa separación entre lo que consideraba bueno y lo que creía injusto, y contemplando su puño cerrado descubrió el martillo y la maza; mirando su mano abierta dio al pedernal la forma de hacha, inventó la lanza y la espada como una prolongación de su brazo, y copió el ángulo del codo en la rama endurecida, que fue el más primitivo de los arados.
Él tenía un arcaz viejo y cerrado con su llave, la cual traía atada con un agujeta del paletoque, y en viniendo el bodigo de la iglesia, por su mano era luego allí lanzado, y tornada a cerrar el arca.
Yo, José Miguel de Carrera, natural y vecino de Santiago de Chile, hijo legítimo de don Ignacio de Carrera y de doña Paula Verdugo, ya difunta, naturales también de aquella ciudad, hallándome en mi sano y entero juicio, para estar prevenido con disposición testamentaria cuando llegue la muerte, y para resolver con maduro acuerdo todo lo concerniente a evitar dudas y pleitos que por defecto de claridad pueden suscitarse después de mi fallecimiento, otorgo mi testamento cerrado en la forma siguiente.
XXXIX.- Prodígate con generosidad hacia las cosas dignas que motiven saludable alegría, pero sé avaro cofre cerrado a las murmuraciones y los prejuicios.
Sentíanse alegres, libres de preocupación, y en consecuencia disponíanse a ir a la chacra tras el peón, cuando oyeron a míster Jones que le gritaba pidiéndole el tornillo. No había tornillo: el almacén estaba cerrado, el encargado dormía, etc.
Entre su cárcel yerta bosteza el corazón. Le han cerrado la puerta para toda ilusión. La fronda que decora verdinegra el jardín teme, suspira y llora la fronda del jardín.
Se enfrió el ambiente, cayó el rocío, mientras soplaba el viento; lo mejor era retirarse a casa. El elfo echó a correr cuando pudo, pero la rosa se había cerrado y no pudo entrar, y ninguna otra quedaba abierta.
Con todo, el duende se picó al oír semejante comparación, aplicada a un tendero que era dueño de una casa y encima vendía una mantequilla excelente. Cerrado que hubo la noche, y con ella la tienda, y cuando todo el mundo estaba acostado, excepto el estudiante, entró el duende en busca del pico de la dueña, pues no lo utilizaba mientras dormía; fue aplicándolo a todos los objetos de la tienda, con lo cual éstos adquirían voz y habla.
La admirable redondez de su muñeca quedaba realzada por un brazalete también adornado y cerrado por un magnífico broche de piedras preciosas, que me hablaban, a la vez, de la riqueza y el buen gusto de quien las llevaba.
En una palabra: cumplimos todos nuestros preparativos al pie de la letra, y a las dos de la madrugada, diez minutos después de la ceremonia, me encontré en un coche cerrado con madame Lalande, valga decir, con la señora Simpson, dirigiéndonos velozmente hacia las afueras de la ciudad.
Ammi había cerrado el paso al conductor del carro llevado por un repentino impulso, olvidando que a él mismo no le había sucedido nada después de ser rozado por aquella horrible columna de vapor en la habitación del ático, pero no se arrepentía de haberlo hecho.
! Los golpes que se daba en el pecho con el puño cerrado a cada instante, resonaban en la oquedad del edificio santuario. Parecía anhelar su conversión en santo.