chiste


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Ejemplos ?
No debe nadie maravillarse de que en aquellos siglos, to- mase la sociedad muy á pecho los enjuagues de un capítulo frailesco: pues, si no miente el duque de Frías, hasta los san- tos en cierne se empeñaban con Dios para el triunfo del candi- dato de sus simpatías. Y el chiste está en que, capítulo hubo del cual Dios, con ser Dios, salió cola.
Natural y rápido en las descripciones, chispeante de gracia y ligereza, su filosofía es con frecuencia risueña, y cuando una lágrima asoma á la pupila del poeta, se apresura á enjugarla, con él doiso de la mano, es decir, con un chiste espiritual y tra- vieso.
LA MONJA Dirélo: cuando muchacha leí unos libros que escribe un tal Quevedo, que tienen a fe mía mucho chiste, y hay un lance en uno de ellos tan bonito..., y que a decirle verdad se parece tanto a esta noche...
Para Critón aquella recomendación era sagrada: no quería analizar, no quería examinar si era más verosímil que Sócrates sólo hubiera querido decir un chiste, algo irónico tal vez, o si se trataba de la última voluntad del maestro, de su último deseo.
-Los cascos diría, que es como se dice. -No, señor, cuernos decía. -Sería por chiste; pero en fin, al grano. Vamos a ver, y si tu amo se ha muerto, ¿quién soy yo?
Pero creo que también la cifra más importante en este, nuestro país –que cuando él comenzó como presidente, y ustedes saben el viejo chiste mío que yo le hacía: que tenía más desocupados que votos–, en 2013, los argentinos podemos decir, con mucha alegría, que el último trimestre marcó el trimestre número 37 de descenso permanente de la desocupación, batiendo récord de récords, llegando a 6,4 por ciento de desocupación, el índice más bajo de que tengamos memoria.
Esas rimas difíciles han brotado, i or entre los puntos de la pluma, con la naturalidad del arroyo. Pero no todos los sonetos son legumbres de la huerta; no todos son chiste y travesura.
Broade se había evaporado «cual gota de agua que seca el ardor canicular» -exclamó uno de los empleados de la casa de banca, cómico de afición, que solía representar, en noviembre, el «Tenorio». El chiste abrió camino a otros muchos.
Los bufones eran entonces algo como los periódicos, y los reyes no los tenían sólo en sus palacios para que los hicieran reír, sino para que averiguasen lo que sucedía, y les dijesen a los caballeros las verdades, que los bufones decían como en chiste, a los caballeros y a los mismos reyes.
desde el momento que te casaste eres hombre muerto; quisiste tener digna esposa y sólo has hecho una viuda... -Llevas cerca de treinta años con el mismo chiste...
Mi abuelo tenía una en Esmeraldas, otra en Santo Domingo, otra en Guayaquil y también en Milagro...,donde él llegaba tenía donde llegar. - Sí, sí, porque mi papá, en ese chiste, llegó a tener doce hijos, y a las dos las tuvo viviendo juntas.
La de Rojas sintió una tentación invencible, que después reputó criminal, de decir, en voz bastante alta para que su adorador pudiera oírla, un chiste, un retruécano, o lo que fuese, que se le había ocurrido, y que para ella y para él tenía más alcance que para los demás.