Ejemplos ?
Sosegaos, infortunados compañeros míos, pienso en vosotros y ruego me dispenséis si he reservado para el último lugar la fórmula que tanto os interesa. Coito sin preservativo Me refiero a la fórmula de cópula cerrada con la cual se puede dar completa satisfacción a los deseos de amar sin temor, tampoco, a embarazos.
19 Y el sacerdote la conjurará, y le dirá: Si ninguno hubiere dormido contigo, y si no te has apartado de tu marido á inmundicia, libre seas de estas aguas amargas que traen maldición: 20 Mas si te has descarriado de tu marido, y te has amancillado, y alguno hubiere tenido coito contigo, fuera de tu marido: 21(El sacerdote conjurará á la mujer con juramento de maldición, y dirá á la mujer): Jehová te dé en maldición y en conjuración en medio de tu pueblo, haciendo Jehová á tu muslo que caiga, y á tu vientre que se te hinche; 22 Y estas aguas que dan maldición entren en tus entrañas, y hagan hinchar tu vientre, y caer tu muslo.
Los inútiles vigores de su abrazo volarán sus esfuerzos masturbados y elevando una cantata a sus intentos darán gracias al coito del que nacen...
masturbarla, exprimirle cada sema tiernamente y engendrar un poema que nos gima en el coito sin fin de dos silencios, dedos silencios...
Infinitivos secos, perdidos de tiempo, sin tiempo —Prometeos— sin fusionarse al horizonte llama de un vocablo por oírse y una hazaña sepultada entre la nieve, cadena triste la de dar el fuego. COITO Soledad de muchedumbre asida en las sombras inasibles de una entrega donde temen los abismos la esperanza de encontrar su sepultura enhiesta.
Fuego sin fin a su ardorosa llama, intacta carne de arrogancia núbil; sangrante sed que se derrumba sobria y esperma muerto y coito inútil...
De todo hago un poema… qué me queda, hombres y mujeres de otras estrategias, de siglos futuros libres de conjuros… donde a carcajadas nuestras calaveras los miren amarse sin programas mudos y en el coito terso de ayudas eléctricas, amantes virtuales no les hagan tretas y bien escogidas según estadísticas de sus cibernéticas, siempre los envuelva la energía hedonista de la poesía.
«Y, naturalmente, no querrá usted provocar un embarazo.» «No; eso podría delatarnos.» «Por tanto, no practica usted con ella el coito normal.» «Tomo la precaución de retirarme antes de la eyaculación.» «¿Debo suponer que aquella noche realizó usted esta habilidad varias veces y que, en cambio, no quedó usted por la mañana muy seguro de haberlo conseguido?» «Pudiera ser.» «Entonces su sueño es una realización de deseos, pues le tranquiliza a usted mostrándose que no ha engendrado un hijo, o lo que es aproximadamente lo mismo, que ha matado usted a un hijo.
Hasta el presente, por regla casi general, para llevar a efecto el coito, la mujer adopta una posición idéntica a la que se emplea en los casos en los cuales ha de ser examinada por un médico para efectuar un reconocimiento en su organismo venéreo; es decir, tendida de espaldas, los muslos abiertos o separados y elevadas las rodillas.
Sigue la función del coito y como el canal vaginal se halla cerrado, pues no hay ningún cuerpo extraño que ensanche sus paredes, cuando llega el espasmo voluptuoso toda la esperma queda en la vulva y por consiguiente no hay que retirar el pene y no hay lugar tampoco a temor de un embarazo.
Recuerde usted que hace algunos días hablamos sobre la disminución de los nacimientos y sobre la inconsecuencia que supone el haberse permitido realizar el coito en forma que evite la fecundación, mientras que cuando la semilla y el óvulo se han encontrado y han formado un feto es castigada severamente toda intervención.
En segundo lugar, es falso que la naturaleza quiera que este licor espermático esté absoluta y enteramente destinado a producir; si así fuera, no sólo no permitiría que tal derrame se produjera en otros casos, como nos prueba la experiencia, puesto que lo perdemos cuando queremos y donde queremos, sino que, además, se opondría a que tales pérdidas ocurrieran sin coito...