Ejemplos ?
Figuraos un bosque de gigantescas palmeras de granito que al entrelazar sus ramas forman una bóveda colosal y magnífica, bajo la que se guarece y vive, con la vida que le ha prestado, el genio, toda una creación de seres imaginarios y reales.
Bellver es una pequeña población situada a la falda de una colina, por detrás de la cual se ven elevarse, como las gradas de un colosal anfiteatro de granito, las empinadas y nebulosas crestas de los Pirineos.
La mayor dificultad que ofrecía el asunto era esa misma publicidad, ese amor colosal que la imaginación y la tradición abultan hasta lo infinito.
Es tu fiesta. Sentada estás en el solio; el himno desde la floresta hasta el colosal Capitolio tiende sus mil plumas de aurora. Flora propia te decora, mirada universal te mira.
Hasta ahora no se ha hecho frente adecuadamente, como problema de salud pública, al colosal costo humano y social de la violencia.
La expresión del colosal corazón de esa patria palpitante: la nieve de la cordillera y el azul forman la bandera que sostiene un brazo de Atlante.
El príncipe, sin aguardar a que le acometa, se arroja a su cuello, tan grueso como el de una palma colosal, y hace esfuerzos inauditos por herirla.
Atento sólo a la faena incesante, no quiso John distraerse ni aun en pegar un mordisco de través a la colosal fortuna que amontonaba.
En aquel templo extraordinario, ante aquel apóstol bizantino, engastado en plata como una perla antigua, de plata el revestimiento del altar, la pesada esclavina, la enorme aureola, destacándose sobre un fondo de talla dorada inmenso retablo, con figurones de ángeles que tremolan banderas de victoria y moros que en espantadas actitudes se confiesan derrotados, mientras el colosal incensario vuela como un ave de fuego...
Las aguas se enturbiaron y la barca se conmovió, como si alguien, con fuerza colosal, tiráse de ella, deteniéndola en su marcha e intentando hacerla zozobrar.
Pues conjeturo y espero que la faz de Dios al ver, comenzarás a romper el camarín encantado donde le tiene guardado tu corazón de mujer. I Yo soy el negro pinar, cuyo colosal ramaje, cual un colosal cordaje no cesa de resonar.
Ese obelisco que se alza sobre su enramada oscura, la gloria y la desventura divinizando a la par: ese silencioso Tíboli que a su enverjado se asoma a derramar el aroma de su abundoso azahar: y ese purísimo cielo tras cuyo azul cortinaje alumbra este paisaje tu lámpara colosal, me hacen, ¡oh luna!, tan bello en estas noches el prado, como el jardín encantado de una leyenda oriental.