Ejemplos ?
Y, además, al fin de cuentas: ¿cómo no iba a complacer a su rey que los súbditos lejanos – al mirar desde luego por su propia conveniencia – le aseguraren un ensanche de sus dominios?
Éste es el momento de aplicar la máxima antes establecida: que es necesario complacer a los hombres moderados y a los que están en camino de serlo y fomentar su amor, el amor legítimo y celestial, el de la musa Urania.
-Te voy a complacer, respondió Alcibíades; pero mira lo que vas a hacer: si digo algo que no sea verdad, interrúmpeme, si quieres, y no temas desmentirme, porque a sabiendas no diré ninguna mentira.
Ade- más, Lope, que, á pesar de la sotana que vestía fué siempre muy galante, y muy cumplido, y muy obsequioso para con las damas, se negó á complacer á la incógnita huanuquefta que le había pedido escribiese un poema sobre la vida y mila- gros de Santa Dorotea, lo que era un juguete para el ingenia y facilidad del gran poeta.
El virrey Abascal estimó prudente complacer al vecindario de la capital y se deshizo de esa nlala gente enviándola de regalo á los insurgentes de Chile, que poco á poco, como hila la vie- ja el copo, los fueron pasaporteando para la eternidad.
II ¡Señor rector, señor rector! en vano me queréis complacer, si no encarnan los signos de la mano todo el sér de mi ser. Escribidle, por Dios, que el alma mía ya en mí no quiere estar; que la pena no me ahoga cada día...
En cuando al organista y a su hija, no se atrevieron a rogarle que se quedase en el pueblo, porque al complacer al cura tenía que renunciar para siempre a Margarita.
Ramón de Cáceres – su amigo con fecha 16 de Diciembre le escribía directamente desde Montevideo en estos términos: “En la semana pasada llegué de Salto, y el Señor Calvo me hizo presente que usted le encargaba me pidiese algunas explicaciones sobre la época de Artigas, y al efecto, me mandó hace tres días un interrogatorio, que ansioso de complacer a usted, he contestado a toda prisa, más con toda la claridad posible”.
El amor que reside en un cuerpo sano no es el mismo que reside en un cuerpo enfermo; y la máxima de Pausanias acaba de establecer que es bello conceder sus favores a un amigo virtuoso, y vergonzoso entregarse a quien está animado de una pasión desarreglada, es aplicable al cuerpo; es bello y hasta necesario ceder a lo que hay de bueno y sano en cada temperamento, y al contrario, no sólo es vergonzoso complacer a todo lo que hay de malsano y depravado, sino que es preciso hasta combatirlo, si se quiere ser un buen médico.
Petróvich, un joven sano y vigoroso de unos veintitrés años de edad, encontró la forma de complacer todos los deseos de ella en los brincos amorosos a que se entregaron, mientras la doncella Proscovia, siempre vigilante, se ocupó de que los vagos y a medias sofocados sonidos expresivos del placer, o el menor ruid o ocasionado por la entrada y salida de él, no despertaran sospechas.
Que si distraemos la atención en un problema minúsculo y pequeño, si gastamos nuestras energías en eso, entonces no podremos hacer nada. Queremos complacer a todo el mundo, y por quererlos complacer nos vemos que nos agobian.
Mucho le ha costado a mi amo que le dejasen enterrar a su hija en esta posesión que compró hace pocos años, pero como cuenta con buenas influencias, lo logró al fin. Siento mucho no complacer a Vds., cualquier flor puedo darles menos las del rosal.