conocer

(redireccionado de conoció)
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  • verbo

Sinónimos para conocer

entender

percibir

Sinónimos

Ejemplos ?
Jamás se conoció en el continente un hombre, ni más hermoso, ni mejor que tu tío Pirilampo, embajador que fue ya cerca del gran rey, ya cerca de otros príncipes del continente.
En una de esas ocasiones conoció a Álvaro que venía precedido por las finezas de ser sobrino de Don Alfredo de los Montes, gran hacendado y amigo de Madero, y ella tuvo la flaqueza de decirle que lo amaba a primera vista, sin embargo, el joven le contestó con entereza que ya tenía prometida y que venía por ella para casarse y llevársela a la ciudad de México.
Finalmente, para no contar todos sus llantos, perdió yernos, hijos y nietos; y ninguno de los mortales, mientras vivió entre los hombres, conoció más el serlo que él.
Comprendan mi situación. Se crió en mis brazos: la pobrecita no conoció a su madre. Sacó voz; dijo que quería ser tiple o morir, y aquí tienen ustedes al bonachón de su padre decidido a que fuese una celebridad o a morir con ella.
Desfiló cuanto existía entonces; la plaza con sólo un ombú en el rincón norteño, frente a la arcada de los fondos de Marexiano, por donde se colaba en las noches Retentén para dormir vestido sobre una pila de cueros; el circo Olímpico, donde el inglés don Pablo repetía incansablemente su pantomima de “los dos toneleros burlados y el ladrón sutil”; el frontón en que, zaguero sin izquierda, maravillaba el vasco Ereño con la sotana recogida hasta la cintura; la mesa del “Café de los Federales” donde conoció a Lavalleja.
Ésta era la mujer por quien se había perdido El Mokri. El Mokri había ido a Fez, encargado de una misión oscura acerca del Sultán. Conoció a Rahutia en un cabaret, y perdió la cabeza.
De aquí sus ideas pedagógicas consignadas en los capítulos XXIII y XXIV del libro primero de GARGANTÚA; para mejor comprensión serán transcritos en seguida con su respectivo comentario entre párrafo y párrafo: CAPITULO XXIII: “Cuando Ponócrates conoció la viciosa manera de vivir de Gargantúa, decidió educarlo de otra manera; pero durante los primeros días se lo toleró, considerando que la naturaleza no admite sino con gran violencia las mutaciones repentinas.” Encontramos aquí el fondo ideológico de la evolución; es decir, transformar, no destruir.
Y así en el TEPEYÁCAC o en el CITLALTÉPETL; en el TECPAYOCAN o en el CHAPULTÉPEC, siempre se veía a los agradecidos anahuacas, los primeros pobladores de ANAHUAC, descendientes de aquellos sabios toltecas, homenaje a sus benefactores. En una de esas ceremonias rituales, el casto POPOCATÉPETL conoció a la doncella IZTACCÍHUATL de blanca palidez, como las nieves.
23 DE MARZO En 1926 el general Heriberto Jara, gobernador del Estado de Veracruz, visitó el norte del propio Estado y conoció de cerca el problema suscitado entre la Huasteca Petroleum Company y sus trabajadores, problema que fue resuelto a favor de los trabajadores durante el gobierno del general Calles.
Todos se volvieron devo- tos cumplidores del precepto dominical, empezando por el mi- niítro don Bernardo Monteagudo, cuya neurosis erótica (tan magistralmente descrita por el doctor Ramos Mejía en su de- licioso libro Neurosis célebres) llegó al colmo cuando conoció á María Abascal.
Nuestro héroe, al contrario, conocía, como conoció la abutarda el pesado volar de sus hijos, que no le unía a Salomón lazo alguno; que era tonto perdido desde el día de nacer.
Supo al día siguiente al abrir por casualidad el ropero, lo que es ver de golpe la ropa blanca de su mujer ya enterrada; y colgado, el vestido que ella no tuvo tiempo de estrenar. Conoció la necesidad perentoria y fatal, si se quiere seguir viviendo, de destruir hasta el último rastro del pasado, cuando quemó con los ojos fijos y secos las cartas por él escritas a su mujer, y que ella guardaba desde novia con más amor que sus trajes de ciudad.