conservar

(redireccionado de conservó)
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  • verbo

Sinónimos para conservar

continuar

Antónimos

guardar

Sinónimos

Ejemplos ?
Las joyas que llevaba, que consistían en dos pulseras, un medallón con cadena de oro y algunas sortijas, fueron vendidas a las mujeres más ricas de la comarca para emplear su producto en efectos más útiles para Elena; así ella no conservó nada de lo que llevaba puesto cuando salió de su palacio.
Me pareció que la música que llegaba a mis oídos era la voz misma del infortunado monarca, y di a aquella melodía sollozante el nombre de "el adiós del rey Moro, que Alejandro le conservó.
La artillería que fue servida igualmente en los cinco reductos, conservó su buen nombre, y los individuos de ella, así del Cuzco como de Charcas son valientes y beneméritos, en cuyo caso se halla la compañía de granaderos de Potosí, y parte de las tropas de Puno que sostuvieron la izquierda, no siendo por éste menor el mérito que han contraído las demás destinadas a la trinchera, pues sus deseos eran tan vivos que llamaban á los Enemigos para tener parte activa en la acción; y cuando estos retrocedieron pasaron el foso y los persiguieron largo trecho a pie trayendome sucesivamente hasta el número de 20 soldados que de distintos cuerpos se han pasado a nuestro ejército.
(Se repite este verso.) “No quede en pie el Estado y sus leyes, “Que siempre al pueblo feroz esclavizó “Y la ignorancia caduca conservó “Con su patrias, sus dioses y sus reyes.
También estoy muy satisfecho, y son beneméritos los dragones de Chichos, que comportándose bien en las guerrillas han sostenido con mucha serenidad el reducto del centro, que fue el más fuertemente atacado, y aunque la caballería de Cinti estaba desmontada, y sin otra arma que la lanza, conservó igualmente su lugar en la trinchera.
El último propietario del primitivo Altamira fue don José de los Santos, quien por salvar la finca de la ruina de una partición numerosa, compró los derechos de sus condueños, a costa de una larga vida de trabajos y privaciones; pero, a su muerte, sus hijos José y Panchita —esta ya casada con Sebastián Barquero— optaron por la partición, y al antiguo fundo sucedieron dos: Uno, propiedad de José, que conservó la denominación original, y el otro, que tomó La Barquereña, por el apellido de Sebastián.
Conducido el indio a las minas conservó dos de sus tendencias: la una de procurar librarse del trabajo y la otra de adquirir en virtud del robo algunas cantidades de oro.
Y Santos lo conservó, por respetar la postrera voluntad materna y porque su renta le permitía cubrir, holgadamente, las discretas exigencias de su vida morigerada.
Pero le sucedió lo que siempre sucede en tales casos: que fue más dichosa mientras fue neófita y conservó la vanidad pueril de creerse buena, nada más que porque tenía buenos pensamientos, excelentes propósitos, y porque prefería aquellas lecturas y meditaciones honradas; y fue menos dichosa cuando empezó a vislumbrar en qué consistía la perfección sin engaños, sin vanidades, sin confianza loca en el propio mérito.
Las disputas suscitadas entre Ruiz y Maldonado produjeron la reedificación de Trujillo, que Ruiz promovió en despique de su adversario; bien que para usurpar con la propiedad la gloria a su primitivo fundador, le mudó el nombre en el de Miravel, que conservó hasta que habiendo venido Pablo Collado de la Corte a suceder a Villacinda en el Gobierno, reintegró a Paredes en sus derechos y lo puso en estado de restituir a la ciudad su primitivo nombre y de proseguir en su adelantamiento.
Al morir, me dejó un buen recuerdo pecuniario. Mercedes me conservó además en el puesto que don Alejandro me había conferido. La posición de Mercedes y la mía, apenas quedamos a solas, era muy falsa, y presenté mi dimisión reiteradamente.
La historia demuestra que los pueblos bárbaros de la antigua Europa, desde que empezaron a recibir el penetrante influjo del espíritu de la Iglesia, fueron apagando poco a poco las múltiples y profundas diferencias y discordias que los dividían, y, constituyendo, finalmente, una única sociedad; dieron origen a la Europa cristiana, la cual, bajo la guía segura de la Iglesia, respetó y conservó las características propias de cada nación y logró establecer, sin embargo, una unidad creadora de una gloriosa prosperidad.