conservar

(redireccionado de conservaba)
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  • verbo

Sinónimos para conservar

continuar

Antónimos

guardar

Sinónimos

Ejemplos ?
Se levantó convulsivamente y apresuró el paso para salir del paseo, llevando en sus ojos la mancha de sangre, que conservaba su forma y se posaba en aquellos objetos donde su mirada se detenía al pasar, semejante a las manchas lívidas que revolotean alrededor nuestro cuando se ha fijado la vista en el sol.
La localidad improporcionada de algunos pueblos y la magnitud de otros, que impedía guardar el orden sencillo social que fin leyes le conservaba, fué la causa de la formación de otros pueblos vecinos, bajo pactos y convenios, fijos por el terreno que iba á ocuparse y á que el antiguo tenía un derecho á su uso.
Mi noble tía dudó: Bajo sus arrugas y su gesto adusto conservaba el candor sentimental de todas las viejas que fueron damiselas en el año treinta: —¡Xavier, no intentes separarla de su marido!...
El gobernador había hecho la ofrenda, y, terminado su discurso, el cardenal respondió, solicitando la paz universal por intercesión del Santo más belicoso que existe; la misa tocaba a su término, y el semblante del penitente conservaba la misma expresión extática, grave y dolorosa; tal vez hasta una lágrima reluciese entre su barba hirsuta, del color del oro viejísimo, nublado por el polvo secular de los adornos del retablo.
-preguntole la señora Rosario la Lechuguina, una de las más caracterizadas ex buenas mozas del barrio, hembra que apenas si conservaba ya huellas visibles de sus pasados esplendores.
Una parte de él se conservaba como en sus tiempos primitivos, con espesos setos verdes, que no parecía sino que uno anduviese entre verdes mamparas interrumpidas por mirillas.
Mas no eran todas las gracias Del joven golilla éstas: Había otra que era en él Costumbre y pasión violenta. Un vicio que conservaba Allá de su edad primera, Debilidad ya de antiguo A la noble gente añeja.
Y por eso, y sólo por eso, conservaba en su establecimiento Berándiz al peligroso dependiente, con el cual no ganaba para sustos, dada su facilidad en enviar a las casas estuches con joyas a granel y dejarlos allí media semana sin reclamar.
Cortóla preciosas flores, la hizo ramilletes bellos, puso escondidos en ellos aromas de grato olor; tendió a sus pies una alfombra, y en un farol que ponía conservaba una bujía con perenne resplandor.
Si se trataba de dejarlos como Dios les crió, con todos sus encantos naturales, sabiendo a los misterios del Océano, doña Tula conservaba el aroma de la frescura, el encanto salobre con gracia y coquetería, sin menoscabo de los fueros de la limpieza; pero si le era lícito entregarse a los bordados culinarios del idealismo gastronómico, hacía de unas almejas, de unas ostras, de unos percebes o de unos calamares platos exquisitos, que parecían orgías enteras en un bocado, incentivos y voluptuosos de la pasión más lírica y ardiente...
Allí tenía un amigo de la infancia en cada esquina, y mientras estaba con ellos gozaba a sus anchas, porque podía comer, hablar y armarlas al estilo de Santander. Así se conservaba este tipo, íntegro en todos sus detalles, hasta que ascendía a capitán.
Y él, sonriente, con aquel gesto humilde que conservaba a pesar de su gloria y de sus buenas carnes, después de mirar y oler la pieza decía: -¡Fresco!, o ¡apesta!