conservar

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  • verbo

Sinónimos para conservar

continuar

Antónimos

guardar

Sinónimos

Ejemplos ?
Las patas rojas de los bogavantes salían de las fuentes; grandes frutas en cestas caladas se escalinaban sobre el musgo; las codornices conservaban sus plumas, olía a buena comida; y con medias de seda, calzón corto, corbata blanca, chorreras, grave como un juez, el maestresala que pasaba entre los hombros de los invitados las fuentes con las viandas ya trinchadas, hacía saltar con un golpe de cuchara el trozo que cada uno escogía.
En su pánico constató, sin embargo, que no tenía fiebre ni ardor de garganta, y el corazón y pulmones conservaban su ritmo normal.
Aquellos arbolitos -y eran siempre los más hermosos- conservaban todo su ramaje; los cargaban en carros tirados por caballos y se los llevaban del bosque.
l padre fray Antonio José de Pastrana, definidor que fué en Lima de la orden de predicadores, refiere en su curioso cronicón vida y excelencias de San José— (impreso en Madrid por los años de 1696) que en el Monasterio de las Descalzas conservaban las monjas, entre otras reliquias, nada menos que la capa de San José, olvidando el cronista consignar si era la capa que usaba el patriarca en los días de manejar.
Los historiadores han afirmado, entre ellos González Suárez, que los Cañaris eran descendientes de los Mayas de da Península de Yucatán, por analogía de cultos que han figurado en los mitos y leyendas de las dos Civilizaciones; por los objetos hallados en los sepulcros y tolas, y por la antigua tradición bíblica que conservaban Mayas y Cañaris, acerca de su mismo origen.
En el contexto de la prolongada lucha se renovó la representación campesina muchas veces. Los papeles pasaban de mano en mano, se conservaban en secreto para protegerlos.
Como verás, sólo le llenaba de gozo el fraude de calidad, las sutilezas y zalamerías de los verdaderos clérigos de San Nicolás, los viejos trucos de maese Gonin, que conservaban su gracia y su ingenio desde hacía doscientos años, y que Villon, el villonense, era su compadre y no los salteadores de caminos como Guilleris o el capitán Encrucijada.
Sus largos cabellos sueltos, entre los que aún había enredadas florecillas azules, almohadillaban su cabeza y ocultaban con sus bucles la desnudez de sus hombros; sus bellas manos, más puras y diáfanas que las hostias, estaban cruzadas en actitud de piadoso reposo y de tácita oración, y esto compensaba la seducción que hubiera podido provocar, incluso en la muerte, la exquisita redondez y el suave marfil de sus brazos desnudos que aún conservaban los brazaletes de perlas.
Bien pronto se vieron desmontadas, cultivadas y cubiertas de café todas las montañas y colinas que conservaban hasta entonces los primitivos caracteres de la creación.
Según su diferente posición social, vestían fracs, levitas, chaquetas, chaqués; buenos trajes que conservaban como recuerdo de familia y que no salían del armario más que en las solemnidades; levitas con grandes faldones flotando al viento, de cuello cilíndrico y bolsillos grandes como sacos; chaquetas de grueso paño que combinaban ordinariamente con alguna gorra con la visera ribeteada de cobre; chaqués muy cortos que tenían en la espalda dos botones juntos como un par de ojos, y cuyos faldones parecían cortados del mismo tronco por el hacha de un carpintero.
Muy querido compadre: Con grandísima satisfacción he leído tus dos cariñosas cartitas del 8 y el 13 del presente y sabido por ellas que tanto tú como Jesús y demás familia se conservaban a Dios gracias sin novedad.
Pensando y platicando así, habíamos llegado a las primeras casas del Callao. Felipe nos dejó para tornar a Lima; y nosotras nos empeñamos en aquellas calles, que conservaban todavía el olor de la pólvora.