contar


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  • verbo

Sinónimos para contar

Ejemplos ?
-Que lo cuente el señor Curro que lo sabe mejor que yo y que cuando explica una cosa es un fenómeno; yo no sus diré más sino que una vez que le oí contar un viaje que jizo a la sierra en invierno vestío de verano, aquella noche caí yo en cama con cuasi una purmonía.
El Toneles cogió por el brazo a Matita de Poleo, llevóselo a un extremo, solitario a la sazón y espléndidamente iluminado por un mechero de gas, y púsose a contemplarlo detenidamente y con expresión complacida. -¿Pero es que me va usté a contar los poros?
Veintiséis o veintisiete primaveras podría contar nuestro protagonista, y era de tez morena, grandes ojos de lánguidas y adormecedoras pupilas, con facciones de correcto dibujo, curvas mejillas, donde azuleaba la barba cuidadosamente afeitada, como el bigote; sus labios eran frescos y encendidos; como de marfil su dentadura, algo grande y desigual; su cabello, abundante y sedoso, tan oscuro como sus bien arqueadas y pobladísimas cejas y como sus larguísimas pestañas, desbordaba por bajo el ala del airoso rondeño gris, y era vigorosa y cenceña su figura, que avaloraban ajustado marsellés, ceñidor y pañuelo de raso azul que lucía a guisa de corbata sobre la bordada y blanca pechera de la camisa.
-Y usté puée contar con mi consentimiento, que no quiéo yo tener entre los míos ninguno que padezca de esa clase de hinchazones en las encías.
Y porque todos los que le veía hacer sería largo de contar, diré uno muy sotil y donoso, con el cual probaré bien su suficiencia.
«Del modo, sabia maga que me vela --dijo a Melisa la ínclita doncella--, que tiempo atrás me diste cuento de la progenie varonil próspera y bella; con mujer de mi estirpe me consuela, si se puede contar alguna en ella que en belleza y virtud ventaja haga.» Y a esto respondió cortés la maga: «Veo venir detrás de tus espaldas madres de reyes y aun de emperadores, firmes columnas, púdicas guirnaldas de casas y de estados valedores; no menos dignas ellas en sus faldas que en armas son los hombres por honores, por piedad, corazón, por gran prudencia, por suma e incomparable continencia.
El Presidente de la República no podrá salir del territorio nacional por más de treinta días ni a contar del día señalado en el inciso primero del artículo siguiente, sin acuerdo del Senado.
Se considerará otorgada dicha aprobación a menos que la mitad o más de los Estados Partes respondan negativamente dentro de un plazo de seis semanas a contar del momento en que el Secretario General de las Naciones Unidas les comunique la candidatura propuesta.
Mas no estaba en mi dicha que me durase mucho aquel descanso, porque luego al tercero día me vino la terciana derecha, y fue que veo a deshora al que me mataba de hambre sobre nuestro arcaz volviendo y revolviendo, contando y tornando a contar los panes.
Como que mi Pepa se troncha, pero que se troncha oyéndolo, y con razón, porque es que yo no me he trompezao nunca con otro como él pa eso de contar chascarrillos...
No es sino por Magia como fue vencido el segundo de los que se enorgullecían. Vamos a contar la historia de otro. El tercero de los que se enorgullecían, segundo hijo de Principal Guacamayo, llamado Gigante de la Tierra, decía: “Yo destruyo las montañas”.
Paco Cárdenas, en el momento en que lo sacamos a relucir, podría contar veintisiete o veintiocho años, y era de regular estatura, algo metido en carnes, una miajita crecido de abdomen, de tez trigueña, de rostro oval, con grandes y dulces ojos melados, pelo oscuro y boca riente y femenil y que siempre ligeramente contraída dejábale algo al descubierto la limpísima dentadura.