cortejar


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  • verbo

Sinónimos para cortejar

galantear

Sinónimos

Ejemplos ?
Puesto que las críticas positivas conducen generalmente a recaudaciones más altas, los estudios cinematográficos intentan cortejar a los críticos de cine.
En 1908 hace una última irrupción en la política española yendo a Madrid para pronunciarse en contra del proyecto de Ley Antiterrorista de Maura. En cuanto al plano personal en su juventud intentó cortejar a Concepción Casas Soler, pero fue rechazado por esta.
Más tarde, el centro fue contratado para convertir las fábricas de pólvora para la producción de penicilina (aunque esto resultó imposible). También en este período, conoció y comenzó a cortejar a su futura esposa, Lise Bloch.
El 9 de noviembre de 1942 Botto fue echado del servicio civil por 1) desobedecer órdenes; 2) por cortejar a un compañero de trabajo y dirigirle palabras ambiguas, denunciando tendencias que son condenadas por la moral social; y 3) por escribir y recitar versos durante las horas de trabajo, perturbando la disciplina en el lugar de trabajo.
Talego. Dó la? ¿Dónde está ella? Dolioso. Dolorido, pesaroso. Donear. Cortejar, obsequiar. Donear. Vencer. Doneguil. Agraciado. Doñeador.
En esa ocasión quedaron explicados los defectos de mi vista, que ya eran muy comentados, aunque yo siempre tratara de ocultarlos, y la buena anciana comprendió, con pena, que estaba engañada al suponer que yo acababa de descubrir nuestros lazos familiares. Lo único que había hecho era la tontería de cortejar abiertamente, y en un teatro, a una anciana desconocida.
Muy luego díose en cortejar a Magdalena, mas la joven, a quien repugnaba la aguardentosa figura del valentón, contestó a sus galanteos con el más soberano desprecio.
El esclavo Sanson nació, y fué consagrado nazareno; y la primera cosa que hizo luego que fué grande, fué ir á la ciudad fenicia ó fílistea de Tamnala á cortejar la hija de uno de sus amos, con la que se casó.
¡No quisieron darme ninguna! Pues yo las tuve todas, y a discreción, y sin necesidad de cortejar ni de rondar la calle. Bien se lo decía a los arfeños, y ellos empeñados en no creerme.
Entre ellas recuerdo dos cochinillos, un acerico enorme, media fanega de manzanas, un par de pendientes de azabache, algunas cebollas, una caja de dominó, un canario (pájaro y jaula) y un jamón. El modo de cortejar de Barkis, tal como lo recuerdo, era de una originalidad especialísima.
Mas he allí que, poco tiempo después, el más amado e inteligente de mis amigos díjome de buenas a primeras: "¿Por qué es usted tan malo con Mirtho? ¿Por qué, sabiendo cuánto le ama, la deja usted a menudo para cortejar a otra mujer?
Estaba, pues, Judas muy contento de ver cuán bien lo hacían algunos despenseros en venirle a cortejar y a entretener (que muy pocos me dijeron que le dejaban de imitar); miré más atentamente y fuime llegando donde estaba Judas y vi que la pena de los despenseros era que, como a Titio le come un buitre las entrañas, a ellos se las descarnaban dos aves que llaman sisones, y un diablo decía a voces de rato en rato: -Sisones son despenseros y los despenseros sisones.