cortesía

(redireccionado de cortesías)
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  • sustantivo

Sinónimos para cortesía

Ejemplos ?
Quería decir: «Sé extender la mano para que me la besen, y sé hacer cortesías graciosísimas que todos los figurines de mi reino han copiado, y sé...».
Y el virrey encontró otras tres rondas, y los capitanes le dieron buenas noches, y le preguntaron si quería ser acompañado, y se derritieron en cortesías, y le dejaron libre el paso.
Entablan la conversación: los primeros días sólo tratan de obligar a los jugadores con cortesías y lisonjas a que saquen dejándolo a su arbitrio.
Se dirigió hacia la salita; pero antes hubo que hacer salir a los tres molineros; y durante todo el tiempo que invirtieron en ponerle la mesa, Binet permaneció silencioso en su sitio, cerca de la estufa; después cerró la puerta y se quitó la gorra como de costumbre. No son las cortesías las que le gastarían la lengua dijo el farmacéutico, cuando se quedó a solas con la mesonera.
De repente se vio con sorpresa que «matón y gato comían en un plato»; o lo que es lo mismo, que jesuitas y franciscanos se pusieron a partir de un confite, y que se visitaban y había entre ellos comercio de finezas y cortesías, a la par que alianza ofensiva y defensiva contra las otras comunidades.
Los comerciantes se deshicieron en cortesías, basaron el anillo pastoral y pusieron junto al mostrador silla para su ilustrísima.
Preguntóle un portero, de parte de Júpiter, si era hombre, y él respondió con grandes cortesías que sí, y que por más señas se llamaba don Fulano, a fe de caballero.
Queda el pobre viajero corrido de verse tan desgalichado y sucio entre damas tan atildadas, por más que le retoza la risa en el cuerpo notando lo heteróclito de su atavío; y haciendo cortesías y respondiendo con ellas a largos y pesados cumplimientos, lo conducen hasta el estrado, y lo sientan en el sofá cuando él desea hacerlo a la mesa.
Iba muy derecho, preciándose de espetado, escaso de ojos y avariento de miraduras, ahorrando cortesías con todos, sumida la cara en un cuello abierto hacia arriba que parecía vela en papel, y tan olvidado de sus conjunturas que no sabía por dónde volverse a hacer una cortesía ni levantar el brazo a quitarse el sombrero, el cual parecía miembro según estaba fijo y firme.
Homais se presentó; ofreció sus respetos a la señora, sus cortesías al señor, dijo que estaba encantado de haber podido serles útil, y añadió con un aire cordial que se había permitido invitarse a sí mismo, puesto que, además, su mujer estaba ausente.
Ahí estaba el CUICACALLI, la casa de la danza y el canto; allí estaba el lugar donde se florecía con poemas y cortesías: XOCHICALCO; allí estaban los cimientos, los fundamentos, de la pujanza que iba a alcanzar nuestra primera urbe, en su primer vestuario, el AZTECA.
Ni aun los maestros gastan otras pláticas con sus oyentes más frecuentes que éstas; acarrean los discípulos, no por haber examinado ellos la buena conducta y el talento, sino el atractivo de sus cortesías y la añagaza de la adulación.