cortinilla

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  • sustantivo

Sinónimos para cortinilla

visillo

Sinónimos

Ejemplos ?
Complementan las diferentes funciones que se pueden realizar en cada banco una serie de sistemas de apoyo, como los generadores de cortinillas, donde se puede elegir el tipo de cortinilla deseado, posicionar, multiplicar, deformar, poner borde, etc.
El bloque dejó de usar cortinillas propias (con excepción de las que aparecen al inicio y fin de los cortes comerciales y el intro del bloque) y la publicidad de la programación regular de Nickelodeon ahora se emite también durante el bloque.
Nuevos personajes Tres nuevos personajes se anuncian como incorporación a la serie durante su desarrollo: -un médico forense, encarnado por Carlos Areces, punto fijo de La hora chanante y de Muchachada Nui, -una ambulanciera -un médico recién titulado Nuevo envoltorio Hay nueva cabecera, nuevos títulos en el prólogo, donde se sustituye la caída del tradicional vaso de café, por un vasito de muestra de orina, y nuevos menús en los que se incluyen animaciones en 2-D con recortables de los protagonistas. Cortinillas realizadas a partir de radiografías animadas.
Además del cambio en decorado y vestuario, hay cambios en el envoltorio formal de la serie: Grafismo, cortinillas, menús, cabecera y músicas, así como cambios en el reparto, con la incorporación anunciada de tres nuevos personajes.
Por eso no comprenden, aunque la maten, que si algo repugna al hombre que desea casarse, es la mujer que le echa memoriales de galas y cintajos por toda recomendación, para que la elija, y prodiga en calles y paseos una belleza que le fascinaría brillando entre las santas paredes del hogar doméstico junto al costurero, detrás de unas cortinillas blancas como los ampos de la nieve.
Pero, gradualmente, se me hacía más árida y más triste la soledad de mi alcoba de posada, con sus cortinillas de muselina de dudosa limpieza, el feo lavabo de hierro, la desvencijada mesa de noche y la desolación de las ropas colgadas en la percha, que parecían siluetas fláccidas de ahorcados.
A las cuatro de la tarde, en una calesa con las cortinillas corridas y con la respectiva escolta, fue conducido al Callao el falso príncipe del Líbano y embarcado para España bajo partida de registro.
«A la orilla del mar, una hermosa cabaña de madera, envuelta por todos estos árboles raros y relucientes, cuyos nombres olvidé...; en la atmósfera, un aroma embriagador, indefinible...; en la cabaña, un poderoso perfume de rosas y de almizcle...; más lejos, detrás de nuestro breve dominio, puntas de mástiles mecidos por la marea...; en derredor, más allá de la estancia, iluminada por una luz rosa, tamizada por las cortinillas, decorada con esterillas frescas y flores mareantes y con raros asientos de un rococó portugués, de madera pesada y tenebrosa -en donde ella descansaría, tan quieta, tan bien abanicada, fumando tabaco levemente opiáceo-; más allá de la varenga, el bullicio de los pájaros, ebrios de luz, y el parloteo de las negritas...
El aspecto de las barracas de año nuevo, negras sobre la blancura de la nieve, de las ventanas de los restaurantes, rojizas por la luz que se filtraba por los despulidos vidrios y las transparentes cortinillas, los esqueletos descarnados de los árboles, que alzaban las desmedradas ramas hacia el cielo plomizo y bajo, la misma animación de la multitud, ruidosa y alegre, aumentaron la horrible impresión que me dominaba.
Ya la ventana de por sí era digna de llamar la atención por su carácter; pero lo que más poderosamente contribuyó a que me fijase en ella, fue al notar que cuando volví la cabeza para mirarla, las cortinillas se habían levantado un momento para volver a caer, ocultando a mis ojos la persona que sin duda me miraba en aquel instante.
Y en el puerto, entre camiones y barricas, y en las calles, en los guardacantones, la gente del pueblo se quedaba pasmada ante aquella cosa tan rara en provincias, un coche con las cortinillas echadas, y que reaparecía así continuamente, más cerrado que un sepulcro y bamboleándose como un navío.
En sillas de posta, bajo cortinillas de seda azul, se sube al paso por caminos escarpados, escuchando la canción del postillón, que se repite en la montaña con las campanillas de las cabras y el sordo rumor de, la cascada.