cráneo


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Sinónimos para cráneo

cabeza

Sinónimos

Ejemplos ?
Pero ocurre que semejante atribución exacta no es posible, que a cada configuración anatómica pueden referirse como efectos los productos culturales más distantes y que el ridículo salta a la vista cuando se lee, según se lee en el libro de Hammon, que el cráneo del homo alpinus, es decir, del honrado suizo, produce una enorme capacidad tributaria, y una gran afición a montar en bicicleta, o aquella patochada del gran Buckle que derivaba la aptitud de los indios para la metafísica de que se alimentaban con arroz.
Florecen las rosas en torno de ella, vuelan los faisanes, agitan los árboles su cabellera verde a lo largo de las majestuosas avenidas; pero en el suelo cubierto de flores, de perfumes y susurros se adivina la presencia de algo enorme que está allí enterrado: una España que fue, y no cayó bravamente en heroica y tenaz resistencia, sino que se desplomó de anemia, dulcemente, con el cráneo hueco y un paternóster en los labios como último suspiro.
El cráneo se encontraba en un estado verdaderamente singular: manchado del mismo color amarillento y con una abertura de bordes carbonizados en su parte superior, como si un ácido poderoso hubiera corroído el espesor del hueso.
He aquí los nombres: dosel, sitial con respaldo, flauta, cham-cham, piedras negras y amarillas, garras, zarpas de puma, cráneo de jaguar, Búho, venado, brazaletes.
MICTLANTECUHTLI, enfurecido, al darse cuenta de la tomada de pelo que le había dado, o mejor dicho, de cráneo, pues descarnado también era el pobre, lo persiguió furioso a grandes zancadas.
aguardar a que el momento llegue de hendirle el malvado cráneo, de arrancarle las garras nacionicidas y desbaratarle a puntapiés el negro, el asqueroso corazón.
Preguntado el médico, declaró que no había tal corona, y que sólo se observaban en la frentecita de la recién nacida, y entre la pelusa que cubría su cráneo, unas manchas rosa, como huellas de picadas de alfileres.
-En verdad que esto es extraño -murmuró Lope, mirando al farolillo, que espontáneamente había vuelto a encenderse y se mecía con lentitud en el aire, derramando una claridad trémula y extraña sobre el amarillo cráneo de la calavera colocada a los pies del Cristo.
¡Oh, qué buen mallorquín me sentiría ahora! ¡Oh, cómo gustaría sal de mar, miel de aurora, al sentir como en un caracol en mi cráneo el divino y eterno rumor mediterráneo!
Oyó aún las risas y el parloteo de sus chicos que se levantaban, y después de un rumor in crescendo, un tintineo vertiginoso que irradiaba desde el centro de su cerebro e iba a golpear en ondas rítmicas contra su cráneo dolorosísimo.
No había modo de ahuyentar a los insectos, y entonces un hombre se llevó el tiesto afuera; mas al picarle en la mano una de las abejas, soltó él la maceta, que se rompió al tocar el suelo. Entonces descubrieron el lívido cráneo, y supieron que el muerto que yacía en el lecho era un homicida.
Los criados encuentran en una habitación a un señor vestido de frac, con una abertura en la bóveda del cráneo, por la que se escapan piltrafas sanguinolentas, retorciéndose como un gusano sobre el raído tapiz.