cueva


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Sinónimos para cueva

sótano

Sinónimos para cueva

Ejemplos ?
Sorprendido y trémulo, el tlacuachito se acercó a la cueva y quedó a la expectativa: -Ese ocelote traidor y asesino no debe cumplir con la promesa del ayuno y tú vas a ser el que lo hará perder.-Dijo TLALOCTLI muy convincente.
La Marquesa de Mozobamba del Pozo convida a usted al MATRIMONIO DE SU HIJA MERCEDES CON EL DoCTOR DON FaUSTINO DE LA Cueva y Salazar, á las ocho de la noche del dIa 25, pre- viniéndole QUE NO HABRÁ ROSARIO.
Las manos que se buscan con la efusión unánime de ser hormigas de la misma cueva; y al hombre que está solo, bajo un árbol, le dicen cosas de honda fortaleza: "¡Venid compadre, que las horas pasan; pero aprendamos a pasar con ellas!" Y el cañonazo en la Planicie, y el himno nacional desde la iglesia, y el amigo que viene a saludarnos: "feliz año, señores", y los criados que llegan a recibir en nuestros brazos el amor de la casa buena.
Y unos se fueron a las costas del mar del sur y otros al norte. TOPILTZIN murió a la edad de ciento cuatro años en un lugar llamado XICO; es decir cueva que parece un ombligo.
Con grande emoción lo condujeron a una cueva escondida en una ladera de difícil acceso y allí estuvieron varios días alimentándose de las hierbas y los frutos que aquellos parajes ofrecían, hasta calcular que los TEPANECAS se habían calmado un poco y la vigilancia que los enemigos ejercían por esas zonas ACOLHUACANAS principiaba a no ser tan cuidadosa.
En sus desgraciadas empresas contra Carbajal, que había ju- rado darle garrote cuando lo hubiese á mano, tuvo Alarias ve- ces que caminar por muchos días, solo y á pie, entre riscos y precipicios; y una ocasión vivió más de seis meses escondido en una cueva, y debiendo el sustento á la caridad de una in- dia y de Cornejo el Bueno.
En vano todos los poetas sevillanos se arremolinaron pi- diendo gracia para su camarada, llevando la voz el noble y famosísimo dramático don Juan de la Cueva, quien presentó al Asistente, por ia de memorial, este soneto, menos bueno que bien intencionado: No des al febeo Alvarez la muerte i oh gran don Bernardino!
Los que la mesa hirió o poco o nada (y aquí escribe Turpín que fueron siete) confían en sus pies, mas en la entrada el paladín con rapidez se mete; y, rindiendo sin fuerza a esta mesnada, las manos les ató tras aquel brete con una soga al fin muy oportuna que halló en aquella cueva alpestre y bruna.
Cuando se supo la muerte de HUEMAC en la cueva de Chapultépec, todos pensaron que arrepentido por su conducta bárbara, se había sacrificado como QUETZALCOATL, el maestro que HUEMAC había traicionado por hacer caso de TEZCATLIPOCA, para que el maíz nuevamente se diera en TOLLAN.
CAPÍTULO IX Cuando recobré el sentido, aturdido como estaba, me di cuenta que me encontraba en una tenebrosa cueva y lo que descubrí fue pavoroso: una hormiga roja que para mi tamaño era tan grande como un león, me vigilaba con sus ojos saltones y sus antenas se movían veloces como para comunicar a otras de su especie, su hallazgo.
A todo esto, a fuerza de ruegos, y como pago de haber dicho que no serían ahorcados y que llevarían una vejez muy tranquila, había yo conseguido que por las tardes me sacasen de la cueva y me atasen a un árbol, pues en mi encierro me ahogaba de calor.
Cercano corría un río de aguas amarillas; un abundante pasto café contrastaba con un cielo anaranjado donde un sol verde teñía a las nubes con su color y las convertía en magenta. La puerta por lo cual había escapado se veía como una simple cueva en una gigantesca montaña.