curvo

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  • adjetivo

Sinónimos para curvo

Ejemplos ?
El museo visto desde el este se ve más ingrávido que desde otros lugares, y se pueden observar extraños paralelogramos curvos y torcidos que conforman la sala del pez.
El vestíbulo de acceso tiene forma rectangular y techos curvos, con suelo de mármol y una decoración de cerámica azul en la parte baja de la pared y de estuco en la superior.
El término euclídeo se utiliza para distinguir estos espacios de los espacios "curvos" de las geometrías no euclidianas y del espacio de la teoría de la relatividad de Einstein.
Proviene de la simplificación de caracteres más complejos de origen chino que llegaron antes del comienzo del aislamiento cultural japonés, que se mantuvo inflexible hasta el final de la era Edo. Se caracteriza por trazos curvos y simples.
e colocó Soledad delante de un espejo que, según ella, padecía de salpullío, llevóse las manos a la cabeza, y momentos después desbordábasele el pelo por los curvos hombros y por la mórbida espalda en guedejas negrísimas y relucientes.
Suzette pasaba sus dedos de rosa sobre los ojos de aquella graciosa soberana, un tanto inclinados, con sus curvos epicantus bajo los puros y nobles arcos de las cejas.
Cantaba al Nautilus, que tiene un barquito tallado en ópalo y se gobierna con una vela de plata; cantaba a los grandes leones marinos, con sus colmillos curvos, y a los hipocampos, de crines flotantes y graciosos cuerpos de carey rojo y cabriolante.
Entonces se desgarra el corazón del hombre que no preparó sus bueyes. Alimenta en tu morada bueyes de cuernos curvos. Fácil es decir al vecino: “Préstame tus bueyes y tu arado”; pero fácil es responder: “Mis bueyes están trabajando”.
“El festivo día de Venus, de toda Chipre el más celebrado, 270 había llegado, y recubiertos sus curvos cuernos de oro, habían caído golpeadas en su nívea cerviz las novillas y los inciensos humaban, cuando, tras cumplir él su ofrenda, ante las aras se detuvo y tímidamente: “Si, dioses, dar todo podéis, que sea la esposa mía, deseo” –sin atreverse a “la virgen 275 de marfil” decir– Pigmalión, “semejante”, dijo, “a la de marfil.” Sintió, como que ella misma asistía, Venus áurea, a sus fiestas, los votos aquellos qué querían, y, en augurio de su amiga divinidad, la llama tres veces se acreció y su punta por los aires trujo.
Hogaño he mercado en Alba una yegua de Peñalba de rutilante mirar, tres años, negra, cuatralba, rica sangre y buen andar; un precioso bruto fiero con nobleza de cordero, blondas crines y ancha nalga, músculos curvos de acero y enjutos remos de galga.
Sus ojos, pequeños, tenian los reflejos azulados del acero y la boca parecia oprimida por unos bigotillos curvos y caidos como dos signos de interrogación.
Lo profundo buscan los peces y no sobre las superficies, curvos, 265 elevarse osan los delfines hacia sus acostumbradas auras; los cuerpos de las focas, de espaldas sobre lo extremo del profundo, exánimes, nadan; el mismo incluso Nereo, fama es, y Doris y sus hijas, que se ocultaron bajo tibias cavernas.