Ejemplos ?
El hombre ha de ser dócil y sumiso, y cuando está sobre todo en la clase de los súbditos, ¿qué quiere decir esa petulancia de juzgar a los que le gobiernan?
Surge, por esto un aumento de la desesperación y desmoralización de la clase obrera, generando la insolidaridad en su seno, de lo que se sirven los empresarios para obtener mano de obra dócil y barata.
¿Es que te piensas que un hombre de manera desenvuelta y, como dicen los afeminados, de vida alegre, menosprecia la muerte, abre la puerta a la pobreza, tiene frenadas las delicias, medita el efecto del dolor? Quien se ejercita en estos sentimientos, posee una gran joya, pero no muy dócil.
¿No había ella cumplido sus promesas, lo jurado al pie de aquel altar, pedestal y morada de su Dios? ¿No había sido siempre fiel, dulce, enamorada, dócil, casta, buena, en fin?
¿Es ciego error de ilusa fantasía? Ya dócil a tu voz, agricultura, nodriza de las gentes, la caterva servil armada va de corvas hoces.
Todo. ISABEL. Nada. Pero tú en mi lugar también el cuello dócil a la coyunda sujetaras. MARSILLA. Yo no, Isabel, yo no. Marsilla supo despreciar una mano soberana y la muerte arrostrar por quien ahora la suya vende y el porqué le calla.
Pero para desgracia de los mineros, la hulla extraída de allí era superior a la de los otros filones, y la carne del dócil y manso rebaño puesta en el platillo más leve, equilibraba la balanza, permitiéndole a la Compañía explotar sin interrupción el riquísimo venero, cuyos negros cristales guardaban a través de los siglos la irradiación de aquellos millones de soles que trazaron su ruta celeste, desde el oriente al ocaso, allá en la infancia del planeta.
Cada día iba estando más clara para el buen Aquiles la doctrina del maestro; pero como don Cipriano se obstinaba en probarle que era imposible que comprendiese de buenas a primeras lo que otros empezaban a vislumbrar a los tres años de estudio, el dócil alcarreño se persuadió al cabo de que vivía a oscuras y de que el ver la luz de la razón iba para largo.
Toda criatura halla sus medios de defensa en la angustia de la desesperación; detiénese el ciervo fatigado y muestra a la jauría sus temibles ramas; la cabra montés lleva al abismo al cazador; el mismo buey, dócil y doméstico servidor del hombre, que dobla paciente la ancha testuz bajo el yugo, la levanta irritado, agita sus cuernos poderosos y lanza por los aires a su enemigo.
La señora aguarda ya -dijo en alemán la fräulein; y Nora, dócil como suelen ser las criaturas enfermizas, echó a andar, bajó las escaleras solita, agarrándose al pasamano, y solita se metió dentro de la berlina, al lado de su mamá, que viéndola tan seria y emperifollada al empezar a rodar el coche, le dio un beso en el poco trecho de mejilla que asomaba entre el sombrerón y el alto cuello de pieles.
Yo me asfixio entre esta humanidad resabiada, que es dócil para dejarse perder por un ignorante maligno, e indómita cuando la hablan los consejos del saber y de la sana razón.
Un mortal extraordinario, tenaz, inflexible, duro más que el bronce, el gran piloto genovés tranquilo y mudo, en la brújula ambos ojos, en el timón ambos puños, gobierna la dócil nave sin mostrar su frente susto.