Ejemplos ?
No la dulcificó el viejo marinero cuando la sardinera volvió a encararse con él; antes bien, cargó de nubes el ya tempestuoso cariz de su entrecejo, y por toda respuesta a tantas preguntas y declamaciones, largó a su vecina, a quemarropa, con la voz de un cañonazo, esta sola palabra: -¡Bribona!
Todas estas declamaciones se reducen a probar, que un ladrón no debe jamás ni comer la comida que ha robado, ni ponerse el vestido que ha pillado, ni usar de las alhajas que le ha proporcionado su rapiña.
-A mí -dijo Mesala- me hubiera servido de indecible placer oír semejante discurso, y, a la verdad, me complazco en que vosotros, que sois varones excelentes y los oradores de nuestros tiempos, empleéis vuestros talentos, así en los negocios forenses y en el ejercicio de las declamaciones, como también en unas disputas que alimentan el ingenio y facilitan un gustosísimo recreo de erudición y literatura, no sólo a vosotros que disputáis de estas cosas, sino también a aquellos a cuyos oídos llegare su noticia.
Cabiendo, como cabe, en una cuartilla del tamaño de un papelillo de fumar cuanto los Evangelios dicen de José, el esposo de María, hay quien ha escrito una Vida de San José, patriarca, que ocupa 600 páginas de compacta lectura ¿Qué puede ser su contenido sino declamaciones o piadosos fraudes?
Vemos que no bastan a ponerle las vehementes declamaciones de los Predicadores, las sabias providencias del Gobierno, la pobreza de las familias, y la dificultad de los matrimonios: ¿pues, quien sabe, si sería más eficaz que todos estos, el interesar a las mugeres en el bien de la patria?
El apoderado del Consulado de Cádiz implora la santidad de las leyes y los recursos de la autoridad, para contener estas clandestinas introducciones, pero este lenguaje, en boca de un comerciante, excita la risa de los que lo conocen; está muy reciente la lección que hemos recibido sobre esta materia y los habitantes de Buenos Aires no serán deslumbrados por semejantes declamaciones.
con la segura esperanza de que la ejecución de un plan tan benéfico, le proporcionará pronta ocasión de increpar a sus opositores diciéndoles: vuestra conducta me enseñó el aprecio que debía hacer de vuestras declamaciones; yo conocí que mi vigilancia no contendría la introducción de unos géneros que únicamente pueden satisfacer las necesidades de la Provincia; he permitido lo que no podía evitar, y el fruto de esta tolerancia ha sido asegurar vuestra tranquilidad, enriquecer el erario, fomentar la agricultura y hallarme en estado de remitir a la Metrópoli poderosos socorros.
¡Vosotros conocisteis ese mal sin nombre y sin remedio, patricios romanos que, hartos de los goces de la carne, ahítos de las declamaciones de los filósofos y de los versos de los poetas y de las creaciones del arte heleno y latino...
Ciertas declamaciones y diatribas contra los vicios, la corrupción y el lujo, me han parecido siempre más propias de la envidia ó de la sandez que de un espíritu recto y juicioso.
Los Talleres Nacionales, las declamaciones del Luxemburgo, los desfiles de los obreros por las calles de París: allí buscaban ellos las causas de sus miserias.
¿Pero no se hace el señor Proudhon ilusiones extrañas cuando opone su sentimentalismo de pequeño burgués --me refiero a sus declamaciones acerca del hogar, el amor conyugal y todas esas banalidades-- al sentimentalismo socialista, que en Fourier, por ejemplo, es mucho más profundo que las presuntuosas banalidades de nuestro buen Proudhon?
En esto consiste el verdadero mérito y la gran bondad de los espectáculos; y esto es lo que jamás podrán hacer las frías declamaciones de un orador pagado para fastidiar todo un auditorio por el espacio de una hora.