Ejemplos ?
Aquileo, cuya armadura relucía el como el fúlgido Sol, subió también y exhortó con horribles voces a los caballos de su padre: —¡Janto y Balio, ilustres hijos de Podarga! Cuidad de traer salvo al campamento de los dánaos al que hoy os guía; y no lo dejéis muerto en la liza como a Patroclo.
¡Odiseo, fecundo en recursos! Preciso es que os manifieste lo que pienso hacer para que dejéis de importunarme unos por un lado y otros por el opuesto.
23.8. Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar "Rabbí", porque uno solo es vuestro Maestro; y vosotros sois todos hermanos. 23.9.
Para cosas tales como el hablar correctamente o tener un buen comportamiento hay que volver gradualmente al niño consciente de ello. No dejéis que el niño conozca la avaricia.
¡No me dejéis a oscuras!» Al descolgarse en la bóveda, cuya altura era como la del cuerpo de Zuleima, sus pies resbalaron, en efecto, en una de las piedras que sobresalían en el muro, y el ruido de las monedas que se deslizaron al golpe reanimó las desfallecientes esperanzas de la madre.
1 Por lo que respecta a la Venida de nuestro Señor Jesucristo y a nuestra reunión con él, os rogamos, hermanos, 2 que no os dejéis alterar tan fácilmente en vuestro ánimo, ni os alarméis por alguna manifestación del Espíritu, por algunas palabras o por alguna carta presentada como nuestra, que os haga suponer que está inminente el Día del Señor.
Los brazos en cruz, clavados los ojos (en que reflejan del retablo los esmaltes, las lámparas y las velas) del Redentor en la imagen, no con los labios y lengua, que estaban entumecidos, sino con la voz interna del corazón y del alma, que es la que hasta el cielo llega, esta petición expone, y en estos términos ruega: «Misericordia, Dios mío, piedad para con mi reina, no dejéis huérfana a España, y al mundo hundido en tinieblas.
No nos dejéis cazar en la red, sino dadnos los hijos de la hierba de los caminos, los hijos de los matorrales con las hembras de los venados, las hembras de los pájaros.
No os dejéis engañar de ciertas apariencias de bien, ni de meros motivos humanos, so pretexto de que los sujetos que consagréis a las Misiones serán una pérdida para vuestras diócesis, ya que, por cada uno que permitáis salga fuera de ella, el Señor os suscitará dentro muchos y mejores sacerdotes.
No dejéis de combatir en esta angostura; defended el cuerpo del hijo de Clitio, que cayó en la pelea junto a las naves, para que los aqueos no lo despojen de las armas.
Ni llaméis a nadie "Padre" vuestro en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre: el del cielo. 23.10. Ni tampoco os dejéis llamar "Directores", porque uno solo es vuestro Director: el Cristo. 23.11.
Pero si no conocéis un modo cierto de liberación, os imploramos que os apacigüéis y nos dejéis en paz, que podamos olvidar nuestra miseria." "Y los agitadores respondieron y dijeron, "Conocemos una manera." "Y la gente dijo: "No nos engañéis, porque esta situación dura desde el principio, y nadie ha encontrado una manera de liberarse hasta ahora, aunque muchos la han buscado cuidadosamente entre lágrimas.