Ejemplos ?
Mas doña Luz espantada De tamaña fealdad Dió en resistir sus antojos, Y su vergüenza fue tal, Y tal su arrepentimiento, Que en su profunda humildad Encerróla en una torre Suponiéndola un galan. Mas dejemos noramala Tan necio filosofar Que no nos toca á nosotros Tarea tan principal.
Facilitemos nuestra comunicación con el extranjero y con los demás estados de la República, abriendo nuestros puertos y nuestros caminos; dejemos que los efectos de utilidad, y aun los de lujo, se introduzcan sin gravámenes ni trabas, y entonces lo habremos logrado todo”.
(163) Solo á arrancarte un suspiro O una sonrisa aunque leve Mi estéril pluma se atreve, Solo á deleitarte aspiro. Dejemos la verdad pues, Que es la verdad siempre amarga Y lo cierto grave carga Para los poetas es.
Cuando escuchamos " los mejores ángeles de nuestra naturaleza ", nos encontramos con que se celebran las cosas simples, las cosas básicas, tales como la bondad, la decencia, el amor, la grandeza, el compromiso, las cosas simples son las más necesarias hoy si estamos para superar lo que nos divide, y el cemento lo que une para bajar la voz sería una cosa sencilla En estos difíciles años, Estados Unidos ha sufrido de fiebre de las palabras, de la retórica inflada que promete más de lo que puede ofrecer, desde una retórica furiosa de los aficionados descontentos por el odio, de la retórica grandilocuente que las posturas en lugar de persuadinos nos pone a aprender unos de otros hasta que dejemos de gritar el uno al otro ...
DOÑA ANA Pues el peligro en que estamos nos impide que tratemos de nuestro amor porque es el peligro lo primero; dejemos ya la porfía que causó nuestros recelos que en las lides amorosas y en las cuestiones de afectos se malogra el tiempo cuando se necesita del tiempo: y más cuando la ocasión nos llama a mayor empeño.
«Dejemos, debió decir para sí, á los grandes ingénios el sacar partido de la vida monástica, reproduciendo en estos peregrinos lienzos escenas de penitencia y de oracion que entusiasman y edifican; suya sea la gloria que resplandece á través de los siglos; nosotros, los pigmeos de ingénio y jigantes de ambicion y codicia, debemos para ser originales ser falsos, pues la verdad está ya colocada en el pedestal de la verdadera gloria.
Las confrontaciones de importancia revolucionaria son las que ponen en jaque a todo el aparato imperialista, aunque no por eso dejemos de luchar por la liberación de las tres colonias portuguesas y por la profundización de sus revoluciones.
Eiros.- ¡Esto no es un sueño! Charmion.-Ya no hay sueños entre nosotros; pero dejemos para después estos misterios. Me alegro de verte dueño de tu razón, y tal como si estuvieras vivo.
no había podido asomarme siquiera a la puerta para verlo; ahora hablaría regularmente con él, pues iría a casa como novio mío. —¿Desde cuándo irás a visitarme?—le pregunté. —Mañana—repuso él—. Dejemos pasar hoy. —¿Por qué mañana?—pregunté angustiada—.
A ninguno perdonan, ni remiten cosa alguna. Dejemos, pues, las lágrimas que no aprovechan, y el dolor con más facilidad nos llevará adonde está el difunto, que volverle a que le gocemos.
Es verdad; pero con la misma razón podemos decir que esta dama granadina conquistó a Francia en la persona del Emperador, y, por tanto, el pueblo francés pertenece a la historia sentimental de un corazón de española. Dejemos, pues, la política: aunque sea la de un Imperio, no representa en la vida de una mujer sino un ornamento en torno a su gracia y un atractivo más de su feminidad.
Cuando repique la libertad y la dejemos repicar en cada aldea y en cada caserío, en cada estado y en cada ciudad, podremos acelerar la llegada del día cuando todos los hijos de Dios, negros y blancos, judíos y cristianos, protestantes y católicos, puedan unir sus manos y cantar las palabras del viejo espiritual negro: "¡Libres al fin!