Ejemplos ?
Al tratar madama Teresa de incorporarse difícilmente, vimos de cerca su rostro, no demacrado ni excesivamente arrugado, sino céreo, como el de un muerto, y fino, como el de una muñequita de marfil.
Fray Ambrosio al verme exangüe y demacrado por la fiebre, habíame juzgado en trance de muerte, y le complacía deponer por un momento sus fueros de soldado, para encaminar al otro mundo el alma de un amigo que moría por la Causa.
a ella invocaba el demacrado asceta en la gruta sombría; a ella la virgen púdica decía los secretos recónditos del alma; a ella en la mar inquieta pidió el marino la propicia calma; a ella acudió la madre dolorida; ella inspiró los versos del poeta; ella sobre las cumbres abrió al cansado caminante asilo; ella aplacó las locas muchedumbres; ella reinó sobre el hogar tranquilo.
Una sonrisa extraña le tuerce la boca; encógese de hombros y con vehemencia, irguiendo el busto dice: —Ustedes desisten, claro, no para todos es la bota de potro, pero yo, aunque me dejen solo, voy a seguir. En el muro de la covacha de los títeres, el rayo rojo ilumina el demacrado perfil del adolescente.
Elsa miraba fijamente tras los rombos del velo, el semblante demacrado de aquel esposo que tanto quisiera un día, en tanto que Erdosain se preguntaba por qué existía en él un vacío tan inmenso, vacío en el que su conciencia se disolvía sin acertar con palabras que ladraran su pena de un modo eterno.
A la Bravía, oyendo al tío Zamarra, habíasele demudado el rostro; el sudor, un sudor frío y copiosísimo, inundó su semblante demacrado, y por sus enormes ojos de hondos negrores resbaló algo siniestro y amenazador.
Rosario hablase quedado un momento pensativa; aquello de tener peor la pluma que Dolores no habíale sabido a mieles; peor la pluma ella que su rival, cuando su rival, ¿qué méritos tenía aparte de los ojos y del pelo?... Su cuerpo era una espingarda; además, tenía quebrado el color, demacrado el rostro, grande la boca...
Si no me dijesen algunos del gentío que era Yesúa, no le conociera. ¡Tan demacrado, tan ensangrentada y amoratada la faz! Ya sabes que la tenía muy bella, y unos rizos, como la flor del jacinto, apretados y obscuros.
Va oculta por tus selvas, Germania, o con el oro y púrpura vestida, clama de Roma en el inmenso foro, y cae al pie de su tribuna herida. Va detrás de Jesús a la montaña; va en la santa compaña del demacrado asceta; va donde tú peligres, ley del amor.
Levantó la cabeza y a su izquierda, detenido a diez pasos, vio al Hijo del Hombre. El Nazareno, cubierto de una túnica celeste, volvía a él su perfil demacrado donde lucía el almendrado ojo sereno.
Como la vanidad es el más tenaz y constante de los sentimientos humanos, en las pupilas del viejo lució una vivísima chispa de satisfacción, y su rostro demacrado se coloreó.
Me parecía volver a estar con él, en la covacha de los títeres. En el muro rojo el rayo de sol iluminaba su demacrado perfil de adolescente soberbio.