desafortunado


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Sinónimos para desafortunado

Sinónimos para desafortunado

desacertado

Ejemplos ?
Y es tal la suerte de aquel desafortunado que, apenas puse los pies en los umbrales de la puerta dél, quando dieron los padres conmigo y, trayéndome al monasterio, dizen que soy religioso.
Don Fadrique no era tan lerdo que no conoció gran voluntad en las dos, y en ella se considerava desgraciadíssimo, pues sobra de quererle bien aun le hazía desafortunado, porque ¿qué podía resultar destos amores que no le destruyesse?
Así se habla, sire Gille Lecornu, maestro peletero y vestidor del Rey exclamó el estudiante desde el capitel. Una carcajada de todos los estudiantes acogió el desafortunado nombre del pobre peletero y vestidor real.
-Dudo en que lo que vuessa merced me ha ofrecido es suyo, mas la honra que se quiere quitar no lo es, y ansí ni puede disponer della ni yo hazer por donde se pierda, que quando mi señor se partió, toda su casa y hazienda dexó a disponer mío, mas no a vuessa merced, y si perdiere por desafortunado no sea por lo menos por buscarme yo por donde.
El riesgo era enorme: el knut y Siberia eran el castigo menos severo que aguardaba al desafortunado Petróvich en caso de que el poco suspicaz gobernador lo descubriera en tan nefanda transgresión.
Para no prolongar el relato extendiéndome en alguna de sus circunstancias más que en otra, puedo, para terminar, señalar la coincidencia de que las advertencias del conductor de la locomotora incluían no sólo las palabras que el desafortunado guardavía me había repetido como su obsesión, sino también las palabras que yo mismo –y no él– había asociado, tan sólo en mi mente, a los gestos que había imitado.
Buscó sus caballos y su trineo, y condujo el vehículo sobre la nieve que caía rápidamente, alzó el cadáver del desafortunado aire de campo y lo arrojó sobre el trineo con pocos miramientos.
La noticia del desafortunado combate y de la acción del cónsul y su ejército llegó a través de los hérnicos, produciendo tal alarma en el Senado que se emitió un decreto de una manera nunca usada hasta entonces, excepto en casos de extrema urgencia.
Si se hubiera aventurado a un enfrentamiento, me pregunto si, teniendo en cuenta el carácter de los romanos y el del enemigo después del mando desafortunado de los decenviros, no habría sufrido una grave derrota.
La Fortuna, finalmente, se puso del lado de la plebe, pues llegaron noticias de que, mientras las fuerzas de la fortaleza de Carvento estaban dispersas en busca de botín, los ecuos les habían atacado y, tras matar a los pocos que quedaron de guardia, destrozaron a los que se retiraban apresuradamente y dispersaron a los demás por los campos. Este incidente, tan desafortunado para el Estado, fortaleció las manos de los tribunos.
Estos discursos excitaron a la plebe y condenaron a cada acusado a pagar diez mil ases cada uno, pese al intento de Sergio de echarle la culpa a la Fortuna y a los azares de la guerra, y a las quejar de Verginio de que no debía ser más desafortunado en casa de lo que había sido en la campaña.
Cuando el informe de lo sucedido llegó a Roma, los patricios no estaban tan afligidos por el desastre que había caído sobre la república como exultantes por el desafortunado generalato del cónsul.