Ejemplos ?
Aquella noche hubo una tormenta, y cuando los profesores acudieron a casa de Nahum al día siguiente, se encontraron con una desagradable sorpresa.
Sócrates: Se sigue de aquí, que una misma cosa es amada y aborrecida por los dioses, y les es al mismo tiempo agradable y desagradable.
Hasta el día antes de tu apuro, has cosido en casa, has tenido buena comida, que en tu estado... Después, lo mismo. Te llevaban el chico, le dabas de mamar; nadie te ha dicho una palabra desagradable. ¿Es cierto?
Tendremos cambio. «No lo entiendo -dijo para sí el hombre de nieve-, pero tengo el presentimiento de que insinúa algo desagradable.
La caja no fue colocada en el camarote sobrante, sino depositada en el de Wyatt, donde ocupaba casi por completo el piso para evidente incomodidad del artista y de su esposa, acrecentada además porque la brea o la pintura con la cual se habían trazado grandes letras emitía un olor muy fuerte, desagradable y, para mí,especialmente repugnante.
Tampoco dejé de mencionar la tos que en cierta época me había molestado, el reumatismo crónico hereditario, y, para concluir, la desagradable y odiosa, aunque cuidadosamente ocultada, flaqueza de mi vista.
10 El Varo a mí, mío, a sus amores, al verme ocioso, me llevó, desde el Foro: una ramerilla, como a mí entonces de repente me pareció, no en verdad desagradable ni desagraciada.
La fruta crecía hasta alcanzar un tamaño fenomenal y un brillo musitado, y su abundancia era tal que Nahum tuvo que comprar unos cuantos barriles más a fin de poder embalar la futura cosecha. Pero con la maduración llegó una desagradable sorpresa, ya que toda aquella fruta de opulenta presencia resultó incomible.
Una cosa santa, un hombre santo, es una cosa, es un hombre que es agradable a los dioses; una cosa impía, un hombre impío, es un hombre, es una cosa que les es desagradable, y de este modo lo santo y lo impío son directamente opuestos; ¿no es así?
Aunque probablemente no se había dado cuenta de mi presencia por mi tamaño, me oculté asustadísimo debajo de una enorme banca y me puse a esperar lo más desagradable.
Sócrates: Aún no has respondido a mi pregunta, incomparable Eutifrón; porque yo no te preguntaba lo que es a la vez santo e impío, agradable y desagradable a los dioses; de manera que podrá suceder muy bien sin milagro que la acción que haces hoy persiguiendo en juicio a tu padre, agrade a Júpiter y desagrade a Caelo y a Saturno; que sea agradable a Vulcano y desagradable a Juno; y así a todos los demás dioses que no estén conformes en una misma opinión.
Por más que se esforzó Doña Zorra, no pudo darle alcance, así que jadeante y acalorada, regresó al sitio donde pensaba encontrar a su zorrito. Mas, ¡oh! desagradable sorpresa, el nene no estaba más allí.