desagradar


También se encuentra en: Diccionario.
  • all
  • verbo

Sinónimos para desagradar

disgustar

Sinónimos

Antónimos

Sinónimos para desagradar

Ejemplos ?
Precisamente ahora que vemos a la cabeza de nuestro Gobierno una Reina que, de acuerdo con su augusto esposo, nos conduce rápidamente de mejora en mejora, nosotros, deseosos de cooperar por todos términos, como buenos y sumisos vasallos, a sus benéficas intenciones, nos atrevemos a apuntar en nuestras habladurías aquellos abusos que desgraciadamente, y por la esencia de las cosas, han sido siempre en todas partes harto frecuentes, creyendo que cuando la autoridad protege abiertamente la virtud y el orden, nunca se la podrá desagradar levantando la voz contra el vicio y el desorden...
Usted sabe que la jerarquía, aun a trueque de desagradar a impacientes y ultrancistas, sostuvo el principio intangible del respeto al régimen, por más que ella, la jearquía, fué la primera víctima de las intemperancias doctrinales y de los excesos legales de los hombres que lo representaban.
Para ello no basta huir de todo lo que es inmundo, sino que el hombre cristiano debe resplandecer en toda virtud, especialmente en pureza y santidad, para no desagradar a huésped tan grande, puesto que la pureza y la santidad son las propias del templo.
El señor de Grassins y su hijo, para quienes no era desconocida la figura de un hombre a la moda, no dejaron de asociarse al asombro de sus vecinos, ya porque experimentasen la indefinible influencia de un sentimiento general, o ya porque lo aprobasen diciendo a sus compatriotas, mediante miradas llenas de ironía: «¡He aquí lo que son los parisienses! «Por otra parte, todos podían observar a su gusto a Carlos sin temor a desagradar al dueño de la casa.
Algunos se negaron a escuchar sus ruegos, para no desagradar a sus amigos; otros se quejaron de los malos tratos que habían recibido, y por sus respuestas enojadas mostraron de antemano cuál sería su veredicto.
Sin verdadero interés político o partidista, sin pasión, sin error, por mero apego a una persona o a un grupo o por antipatía a otra persona o a otro grupo, por tener un voto más o por no tener un voto menos, por adquirir un adherente para otra injusticia o por no desagradar a alguien, por una pequeña venganza o por pagar un pequeño servicio, fría y tranquilamente, sin acordarse por un momento siquiera de los intereses públicos y del derecho, se quita al elegido su asiento y se da asiento al no elegido y se falsifica la representación nacional.
Lo que puedo decirte en general es, que agradar a los dioses con oraciones y sacrificios es lo que se llama santidad, y constituye la salud de las familias y de los pueblos; en lugar de que desagradar a los dioses es entregarse a la impiedad, que todo lo arruina y destruye, hasta los fundamentos.
Finalmente, el cruel niño dijo a la reina que no quería volver a ver a Fatal, y que dejaría de comer hasta que no lo hubieran expulsado de palacio. Ahí ven pues a Fatal en la calle, y como todos temían desagradar al príncipe, nadie quiso acogerlo.
Tampoco se separarán de esta fealdad los que como vilipendiadores de la gloria no hacen caso de los juicios ajenos, se tienen por sabios y están muy pegados y complacidos de su ciencia Porque la virtud de éstos, si alguna tienen, en cierto modo se viene a sujetar a la alabanza humana, puesto que el que está agradado de sí mismo no deja de ser hombre; pero el que con verdadera religión cree y espera en Dios, a quien ama, más mira y atiende a las cualidades en que está desagradado de sí, que a aquéllas, si hay algunas en él, que no tanto le agraden a él cuanto a la misma verdad, y esto con que puede ya agradar, no lo atribuye sino a la misericordia de Aquel a quien teme desagradar...
Diráte asimismo: «A mí ya me ha tocado el desagradar a los malos, que es argumento de que no lo soy; pero para darte razón de cuán poca envidia tengo a ninguno de los mortales, escucha lo que te prometo, y lo que a cada uno estimo.
Le parecía sencillo el sacrificio de Abraham; también ella hubiese matado a su padre y a su madre por obedecer un mandato divino; y, en su concepto, nada podía desagradar al Señor cuando las intenciones eran laudables.
Ignorantes de todo lo que había sucedido, perdían el tiempo en explicar que era con gran reluctancia que debían decir algo que podría desagradar a Tulio, pero estaban obligados por sus instrucciones; que habían venido a demandar el resarcimiento y, que si les fuera negado, se les ordenaba declarar la guerra.