Ejemplos ?
Aquí se vio claramente la arquitectura engañosa de las fábricas de la maldad: tienen la entrada fácil y la salida difícil; es muy embarazoso el bulto del pecado: éntrase con desahogo a pecar, y en pecando, se ahoga el hombre en las propias anchuras.
Cualquier cargo, el adjetivo y el adverbio eran satisfacción impune de todas las motivaciones del desprestigio en cuanto satisfacía algún interés político o económico; algún rencor; la venganza; el represtigio de la envidia; el desahogo de la frustración; la gloria de usar la lanza y mojada en la sangre del moro muerto y escribir con ella para exhibir fortaleza, santidad, pureza y condena y repudio a Satanás y el glorioso desprecio del fariseo al publicano.
Si durante el desahogo de la audiencia la Auditoría Superior de la Federación considera que no cuenta con elementos suficientes para resolver o advierte la existencia de elementos que impliquen una nueva responsabilidad a cargo del presunto o presuntos responsables o de otras personas relacionadas, podrá disponer la práctica de investigaciones y citar para otras audiencias.
Igualmente, que se señalen los supuestos y las reglas para la realización, en los ámbitos administrativo y jurisdiccional, de recuentos totales o parciales de votación; m) Se fijen las causales de nulidad de las elecciones de gobernador, diputados locales y ayuntamientos, así como los plazos convenientes para el desahogo de todas las instancias impugnativas, tomando en cuenta el principio de definitividad de las etapas de los procesos electorales, y n) Se verifique, al menos, una elección local en la misma fecha en que tenga lugar alguna de las elecciones federales; Inciso adicionado DOF 10-02-2014 o) Se tipifiquen los delitos y determinen las faltas en materia electoral, así como las sanciones que por ellos deban imponerse.
Nadie entonces podía creerla; nadie la conceptuaría sino como expresión de verdad y de labor sino a la manera de desahogo de un viejo combatiente unitario, rencoroso y enconado, contra el más eminente y desinteresado sostenedor de la organización federal (al fin triunfante) en el Río de la Plata.
Era la misma Susiche fantástica, pero, no sé por qué pensé, que detrás de toda aquella desazón, Susiche estaba muy satisfecha en Nueva York, de donde venía su carta y aquel desahogo era una hora ‘’color tango’’ en medio a su plenitud gozosa de mujer políglota.
¡Qué! ¿lloráis? ISABEL. Aun no me fué vedado este desahogo. MARGARITA. Isabel, si no os escucho, no me acuséis de rigor. Comprendo vuestro dolor, y le compadezco mucho; pero, hija ...
No me he dedicado nunca a administrador, con mayores o menores emolumentos de administración, de la gloria ajena ni a exhibir las cartas de altos espíritus que a cambio de las muchas que yo he escrito he recibido; pero guardo el culto de los hombres en uno u otro sentido heroicos con los que he tenido la suerte de encontrarme alguna vez e ir un trecho del brazo por el camino de la vida. Y sé que si Ganivet resucitara aprobaría mi anterior desahogo.
Por tal causa hallábase libre de competencias su contrincante y era sola en el dominio a que su belleza, sus títulos y su fortuna la habían hecho acreedora; tregua necesaria y providencial, porque los gastos iban en aumento con aquellas rivalidades, y apenas si dejaban al conde desahogo para mantener decorosamente a una muchacha a quien sostenía por lujo y por vanidad, más que por inclinaciones adúlteras y por instintos pecaminosos.
Y si la Junta de Buenos Aires, según se explica con la Real Audiencia y con la ciudad de Montevideo, como consta de las gacetas de la capital, ha suspendido el acto del reconocimiento al Consejo de Regencia por falta de aviso oficial, nosotros que en estos documentos los tenemos muy suficientes, no debemos demorarlo un momento en desahogo de nuestro celo y lealtad, y mucho más existiendo en la provincia disposiciones de la Regencia depositaria de la soberanía en la provisión y gracias concedidas al Administrador de Correos de esta ciudad, obedecidas y mandadas practicar por la Administración General de esta Renta residente en la ciudad de Buenos Aires.
Dominar el temperamento y aprender a tolerar la injuria, el desahogo, la mentira, la difamación contra mi familia, mis amigos, mis muertos.
Pienso que me veré obligado a desafiarlos a los dos. A pesar de todo, no soy el marido de mi tatarabuela, y pensarlo me proporciona un infinito desahogo.