descuidar

(redireccionado de descuidaban)
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  • verbo

Sinónimos para descuidar

abandonar

Sinónimos

Ejemplos ?
Siendo guardián de la ciudad de Mérida y antes de la llegada del nuevo obispo, el 13 de septiembre de 1561 Diego de Landa fue nombrado provincial o máxima autoridad eclesiástica de la península, durante ese tiempo promovió la evangelización de los mayas, sin embargo la tarea fue motivo de controversias, por una parte los encomenderos se quejaron porque los mayas descuidaban las labores asignadas en las encomiendas a causa de asistir a las clases de catecismo...
La evangelización de los frailes, que parecía tan necesaria y urgente, comenzó a crear un conflicto con los encomenderos españoles. Según éstos, los indios descuidaban el trabajo por aprender el Cristianismo e incluso incitaban a los demás a la holgazanería.
Los indios eran conducidos a los socavones, sometidos a la servidumbre de los encomenderos y obligados a entregar por nada las tierras que obligatoriamente dejaban o descuidaban.» El beneficio de patio fue descubierto por Bartolomé de Medina en 1554, y su principal consecuencia fue un incremento en la activación de la minería, pues el nuevo sistema requería de menos tiempo, menor mano de obra y reducía la cantidad de trabajadores necesarios para la obra.
Pasión podía acordar a cambio darles préstamos personales, como lo hizo con los grandes personajes de Atenas, aunque estos descuidaban liquidar sus créditos: fue el caso, por ejemplo, del estratego Timoteo, lo que obligó al hijo de Pasión, Apolodoro, a intentar un proceso contra él.
A Dave esto no le parecía bien, ya que las ardillas descuidaban su alimentación y solo pensaban en jugar, hasta que por un mal entendido las ardillas pensaron que ya no las quería, y se fueron a vivir con su jefe, en las lleno de regalos y ellas estuvieron felices, un tiempo, pero extrañaban a Dave pues el jefe las explotaba cuando no eran más que niños.
Foción estableció su campamento en una colina a las afueras de la ciudad de Taminaioi, y ordenó a sus hombres que ignorasen a aquellos que descuidaban sus deberes por causa de los sobornos macedonios.
Los agustinos, por su parte, no se descuidaban, y a la vez que azuzaban al pueblo conseguían conquistar al verdugo, no sé si con indulgencias o con relucientes monedas.
Las mujeres descuidaban el arreglo de la casa, el famulicio hacía gatadas, el puchero estaba soso, los chicos no encontraban madre que los envolviese y limpiara la moquita, los maridos iban con los calcetines rotos y la camisa más sucia que estropajo, y todo, en fin, andaba manga por hombro.
Traía en la capa remiendos sobre sano, hacía del desaliño santidad, contaba revelaciones, y si se descuidaban a creerle, hacía milagros.
Entonces el pueblo se dijo que había dioses, después de todo, que no descuidaban los asuntos de los hombres; la arrogancia y la crueldad eran visitadas por castigos que, aunque lentos en llegar, no eran leves; el hombre que apelaba era el que había derogado la capacidad de apelación; el hombre que imploraba la protección del pueblo era el que había pisoteado sus derechos; perdía su propia libertad y era encarcelado aquél que condenó a la esclavitud a una persona libre.
Y así le tuvieron un gran rato, porque más de quince hombres estaban sobre él, y a todos daba las manos llenas, y si se descuidaban, en los hocicos.
De modo artesanal e intuitivo, quienes tenían primer grado consideraban que lo más fácil para los infantes, era la letra, elemento simple para el adulto, pero descuidaban que eso se convertía en lo más abstracto para los niños y que sólo partiendo de expresiones cotidianas o de su propio nombre, del de sus hermanos, del de sus padres o amigos adquiría una significación lectora.
Nombrado obispo (cargo que él se resistió a admitir, pero que el rey lo forzó a aceptar), trató a su coro de canónigos arequipenses como había tratado a sus subalternos en el ejército; y muchas veces al reconvenir a clérigos remolones o a curas que descuidaban el cumplimiento de sus deberes eclesiásticos, olvidábase de que era obispo y se le escapaba esta frase: -Como no ande usted derecho lo planto en cepo de ballesteros; y ¡cuenta con insubordinárseme!
No descuidaban los caciques, instigados por Agueinaba y Guarionex, la manera de extinguir en el abatido ánimo de sus vasallos, la fatal preocupación de que los dominadores eran inmortales; por tanto, acordada, una convocación general de caciques, se verificó ésta en un valle de los dominios de Agueinaba, circundado de altos y lejanos montes, al rayar el alba de un hermoso día.
Tan pronto como los niños, así nacidos y criados, llegaron a ser hombres jóvenes que no descuidaban sus deberes pastoriles, pero su auténtico placer era recorrer los bosques en expediciones de caza.